Sentencia en Cárdenas-Carrasco: 4 años de prisión y 8 de inhabilitación

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La sentencia no conformó a los familiares, como suele ocurrir, ya que no se les puede retornar la vida a las víctimas. El Tribunal integrado por los Jueces Marcelo Barrutia, Juan Lagomarsino y Emilio Riat condenó a Víctor Angel Cufre, Jorge José Villanova y Argentino Hermosa, a la pena de cuatro años de prisión efectiva y ocho años de inhabilitación para ejercer cargos públicos y/o toda actividad que implique o suponga la dirección , uso o manejo de armas. (foto de archivo con los procesados)

 

Lo hizo, como coautores de los delitos de "Incumplimiento de los deberes de Funcionario Público, Homicidio Culposo, Lesiones Culposas, Leves y Graves en Concurso Ideal", con Costas.

Asimismo condenó a Víctor Darío Pil, Marcos Rubén Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo, a la pena de cuatro años de prisión efectiva y ocho de inhabilitación para ejercer cargos públicos y/o toda actividad que implique o suponga la dirección, uso o manejo de armas, como co autores materiales del delito de Homicidio por acometimiento en riña, agravado por el uso de arma de fuego, con costas. Finalmente en el último punto, absolvió de culpa y cargo a Delmiro Fidel Veroíza y Jorge Raúl Carrizo.

La lectura de sentencia se realizó hoy a partir de las 10,00 horas en la sala de audiencias principal del edificio Pilmayquén con la ausencia de los imputados quienes fueron representados por sus defensores, Sebastián Arrondo y Marcos Cicciarello. Asistieron a la lectura las abogadas querellantes, y el Ministerio Público Fiscal, como así también familiares de las víctimas.-

LA SENTENCIA TEXTUAL Y COMPLETA:

En la ciudad de San Carlos de Bariloche, a los 4 (cuatro) días del mes de diciembre del año 2018, la Cámara Primera en lo Criminal, integrada por los señores Jueces Dr. Marcelo Barrutia, en ejercicio de la presidencia y los vocales Dres. Emilio Riat y Juan A. Lagomarsino, secretaría única a cargo del Dr. Martín Juan D’Apice, en autos caratulados: " VEROIZA DELMIRO FIDEL; CARRIZO JORGE RAUL; PIL VICTOR DARIO; EPUÑAN MARCOS RUBEN y SOBARZO VICTOR HUGO S/ OMISIÓN DE DEBERES DEL OFICIO HOMICIDIO CULPOSO AGRAVADO; LESIONES CULPOSAS GRAVES Y LEVES y HOMICIDIO EN AGRESIÓN CALIFICADO POR USO ARMA EN C.I.) ” Expte. Nº D1-2015-0070 y causa: " HERMOSA ARGENTINO, VILLANOVA JORGE JOSÉ Y CUFRÉ VICTOR DANIEL S/ HOMICIDIO CULPOSO " que corre por cuerda, luego de haber deliberado conforme lo establecen los arts. 374 y 375 del C.P.P., dictan sentencia conforme el orden de votación que sigue a: VICTOR DARIO PIL DNI Nº 26.703.333, nacido en Valcheta, Río Negro, el 28 de febrero de 1979, hijo de Vito Froilán Pil y de Cesárea Iliaramendi, de estado civil soltero, de profesión empleado policial, domiciliado en calle Mitre 582 Dpto. 2 de la localidad de Cinco Saltos, Río Negro; JORGE RAÚL CARRIZO DNI N° 18.546.759, de nacionalidad argentina, nacido en Valcheta Río Negro, el 18 de julio de 1967, hijo de Jorge Rafael y de María Abriola, de estado civil casado, de profesión empleado policial, domiciliado en calle Esmeralda 1874 de la localidad de Cipolletti Río Negro; DELMIRO FIDEL VEROIZA DNI N° 13.854.910, de nacionalidad argentina, nacido en El Caín, Río Negro el 10 de diciembre de 1960, hijo de Marcelo y de Celmira Huayquilican, de estado civil casado, de profesión empleado policial, domiciliado en Barrio 112 Viviendas, casa 34 de esta ciudad; VÍCTOR HUGO SOBARZO DNI Nº 27.489.011, nacido en San Carlos de Bariloche, Río Negro, el día 25/08/1979, hijo de Juan Andrés y de Margarita Huenchupan, casado, empleado policial, domiciliado en Lote 23 Manzana 296 calle Gobernador Vernet Barrio Malvinas de esta ciudad; MARCOS RUBÉN EPUÑAN DNI Nº 29.055.600, nacido en Viedma, Río Negro, el día 22/12/1981, hijo de Horacio y de Stella Calvo, empleado policial, domiciliado en calle 9 de Julio 1631 de esta ciudad; JORGE JOSÉ VILLANOVA DNI 12.428.918, profesión jubilado, nacido en la localidad de Luis Beltrán Rio Negro el 22/06/58, hijo de Raúl Villanova y de Dora Lucía Diedeterle domiciliado en Barrio 150 viviendas casa 37 de esta ciudad; VICTOR ANGEL CUFRE DNI Nº 10.477.209, domiciliado en calle Pilcomayo 1935 de la ciudad de General Roca Rio Negro, nacido en la localidad de Los Menucos Río Negro el 9 de noviembre de 1953, hijo de Victor Cufre (f) y de Paulina Chamorro (f); ARGENTINO HERMOSA alias Tino; DNI Nro. 16.049.793, nacido en La Verde Provincia de Chaco el día 5 de mayo de 1962, hijo de Leonor Isabel Hermosa y de Julio Armando Gauna, domiciliado en calle Winter 1355 de la ciudad de Viedma Rio Negro,-

EL DR. MARCELO BARRUTIA DIJO: DE LA CAUSA RESULTA:

I).- El Agente Fiscal José Bernardo Campana requiere a VICTOR DARIO PIL, JORGE RAUL CARRIZO, VICTOR HUGO SOBARZO, MARCOS RUBEN EPUÑAN y DELMIRO FIDEL VEROIZA (fs. 3966/4068):
Hechos que se les atribuyen al Comisario Inspector (R) Delmiro Fidel Veroiza: "Veroiza, en su carácter de Segundo Jefe de la Unidad Regional Tercera de la Policía de Río Negro con sede en la ciudad de San Carlos de Bariloche, incumplió con sus obligaciones tendientes a asegurar el correcto desenvolvimiento de las operaciones policiales llevadas a cabo en la tarde del día 17 de junio de 2010 en la Comisaría 28° de esta Ciudad y sus alrededores. Omisiones en las que incurrió al no adoptar orden o disposición alguna tendiente a organizar, controlar y coordinar las tareas que el personal policial afectado a la citada comisaría y a sus alrededores llevó a cabo a fin de paliar los desórdenes que en esos lugares se producían.
Además Veroiza, incurrió en una omisión puntual al incumplir con el adecuado reemplazo del entonces Jefe de la Unidad Regional Tercera, Comisario Mayor Argentino Hermosa, quien siendo las 14 horas se retiró hacia la localidad de El Bolsón, de la cual regresó siendo las 17.30 horas aproximadamente.
En efecto, durante dicho lapso el prevenido no asumió las tareas derivadas de la ausencia de su mencionado superior jerárquico, omitiendo llevar adelante el control operativo del curso de las acciones que en tales sitios se producían, obligación funcional dirigida a que aquéllas no se apartaren de los objetivos y las formalidades establecidas por leyes, decretos y reglamentaciones vigentes; omitió la emisión de directivas a sus subordinados desplegados en el área, tendientes a lograr una positiva acción preventiva; omitió adoptar las medidas que eran entonces necesarias para encauzar legalmente el uso de la fuerza, controlar tanto el armamento utilizado como los proyectiles a utilizar; y omitió concurrir al asiento de la Unidad 28º ante los hechos de magnitud, extrema gravedad y amplia repercusión pública suscitados el 17 de junio de 2010 y lo hizo recién a las 20:45 horas de ese día. Obligaciones emergentes de los artículos 16, 17 inciso a) y, en consecuencia, también de los artículos 1, 4, 5, 6, 14, 15 a), c), d) y g), todos del Decreto de la Provincia de Río Negro Nro. 363-2002 -mediante el cual se aprobó el Reglamento de las Unidades Regionales de Policía- y de los arts. 9, 10, 46 y concordantes de la Ley Nro. 1965 -modificada por leyes Nro. 2053, 2411 y 4200- (Ley Orgánica de la Policía de Río Negro).
En efecto, ese día se produjeron una serie de manifestaciones en las proximidades de la Comisaría 28° de esta Ciudad, que motivaron la intervención armada de un importante número de efectivos policiales provenientes de diversas sedes y unidades policiales de San Carlos de Bariloche. Dichas manifestaciones tuvieron como protagonistas a distintas personas, en su mayoría jóvenes de ambos sexos, quienes arribaron a las inmediaciones de la citada sede policial con el objeto de expresar su repudio respecto de la muerte de Diego Bonefoi la madrugada de ese día, hecho por el cual estaba imputado y detenido un efectivo dependiente de la Policía de Río Negro.
Los jóvenes de referencia atacaron en horas de la mañana la sede de la Comisaría 28º, produciendo la destrucción parcial de sus instalaciones y, durante la tarde, volvieron a embestir arrojando piedras en contra del personal policial apostado en la zona exterior de la unidad. A modo de respuesta, para lograr dispersarlos, se produjo un despliegue de efectivos policiales en la zona periférica a la comisaría y sus calles adyacentes. Tan es así que entre las 16:21 y 16:26 horas aproximadamente, dos grupos de efectivos policiales se introdujeron por la calle Oses. Uno de aquéllos proveniente de la esquina de Oses y Onelli, mientras que el restante proveniente de la esquina de Oses y Elordi.
Sobre la referida calle Oses, a mitad de cuadra, quedó encerrado un numeroso grupo de manifestantes arrojando piedras en contra de los dos contingentes policiales, los que comenzaron a avanzar desde dichas esquinas hacia el centro de la cuadra, intentando cerrar el cerco. Ambos grupos policiales efectuaron disparos por medio de las escopetas 12/70 y 12/76 que llevaban consigo, algunos de ellos utilizando cartuchos con postas de plomo (Propósito General), hiriendo a Nicolás Alberto Carrasco y provocando su muerte por un shock hipovolémico ocasionado por la profusa hemorragia suscitada por la lesión de importantes vasos sanguíneos y órganos, al ser atravesados por los dos proyectiles que penetraron en su cavidad abdominal. El joven falleció en la unidad de terapia intensiva del hospital local alrededor de las 2 horas de la madrugada del día 18 de junio y su cuerpo presentó 4 heridas de arma de fuego: en región posterior del flanco derecho, por encima de la pelvis; en la parte posterior del flanco izquierdo a nivel de la región lumbar izquierda; en la línea media sobre la columna lumbar; y en la región posterior de la pantorrilla derecha, con orificio de salida en la región externa.
Momentos más tarde, aproximadamente a las 17:38 horas de ese mismo día, un grupo de seis efectivos policiales, cuatro de ellos con escopetas 12/70 y 12/76 -cinco vestidos de azul y uno de gris-, avanzó por calle Sobral, proveniente de Onelli y en dirección a Elordi. En la esquina de Sobral y la Calle 5 se hallaba Sergio Jorge Cárdenas junto a otros jóvenes, sobre quienes dichos policías efectuaron una serie de disparos directos con la referidas armas, algunos con proyectiles de posta de plomo y uno de los cuales dio en contra del nombrado. A raíz de ello, Sergio Jorge Cárdenas falleció en forma inmediata como consecuencia de un shock hipovolémico ocasionado por una hemorragia intratoráxcica provocada, a su vez, por la lesión de vasos y órganos al ser atravesados por un proyectil de plomo redondeado, de un diámetro promedio de 0,8 centímetros. El trayecto del proyectil y tras un rebote, una vez ingresado al tórax de Cárdenas, fue ligeramente hacia arriba, hacia adelante y hacia la derecha. Ingresó al tórax por el 5° espacio intercostal posterior, atravesó el lóbulo medio del pulmón izquierdo, siguió su dirección atravesando el pulmón derecho, alojándose en el espacio intercostal anterior entre el 4° y 5° arco costal anterior. En su recorrido lesionó importantes vasos sanguíneos.
Asimismo, el violento y abusivo acometimiento mediante el uso de las aludidas escopetas por parte del personal policial, ocasionó diversos lesionados ese día. Entre ellos, Lucas Eduardo Gallardo, quién alrededor de las 16 o 16:30 horas, cuando se encontraba en el interior de su domicilio sito en Casa 72 del Barrio 169 Viviendas, de esta ciudad -calle Osses, entre Onelli y Elordi-, asistiendo a Nicolás Carrasco porque se encontraba herido, procedió a abrir la puerta de ingreso por auxilio, y fue cuando en ese momento un efectivo policial que presuntamente presta servicios en la Comisaría 28º - a cara descubierta, vestido como policía, con campera azul- que se encontraba en la calle frente a la casa, le apuntó con una escopeta que portaba y abusando de sus funciones le efectuó un disparo en dirección a su persona, lesionándolo. A consecuencia de ello, sufrió excoriación redondeada de 0,8 cm. en mejilla izquierda, excoriación redondeada de 0,6 cm. a 2 cm. de comisura labial derecha, excoriación redondeada de 0,6 cm. en región supra labial del lado izquierdo, excoriación en 1/3 superior de antebrazo izquierdo y excoriación redondeada en nudillo de dedo mayor de mano izquierda.
Jorge Marillán, alrededor de las 18 horas se encontraba en calle Sobral, frente a la escuela “La Llave” de esta Ciudad observando como personas del barrio arrojaban piedras a la policía. En esas circunstancias, personal de la fuerza, abusando de sus funciones, efectuó disparos con sus escopetas los que impactaron en su cuerpo, lesionándolo gravemente. Marillán sufrió excoriación redondeada en región externa de rodilla derecha de 1,2 cm., excoriación redondeada en región interna de rodilla izquierda de 1,2 cm., excoriación redondeada en 1/3 distal de antebrazo derecho, plano posterior, herida quirúrgica en 1/3 medio, de 3 cm. en antebrazo derecho, y fractura 1/3 medio de hueso radio.
Cuando Patricia Ester Santos estaba en la esquina de la parroquia “La Medalla Milagrosa” -Sobral y Ruta 40 de esta ciudad-, entre las 16 y 18 horas, intentando socorrer a un chico que había sido lesionado por la policía, efectivos de esa fuerza, que tenían sus rostros cubiertos y en abuso funcional, efectuaron disparos con sus escopetas en su contra pese al pedido de auxilio que estaba realizando, produciéndole herida redondeada de 1,2 cm. de diámetro, en cuero cabelludo -región occipital izquierda- con perdigón metálico extraído por médica asistente.
En momentos en que Jhonatan Ooses se encontraba observando como unos chicos tiraban piedras a la policía sobre calle Sobral, frente a la escuela “La Llave” de esta Ciudad, entre las 17 y 18 horas aproximadamente, efectivos de la fuerza, en abuso de sus funciones, le efectuaron disparos con sus escopetas, lesionándolo. Con motivo de ello, sufrió excoriación redondeada de 1 cm. de diámetro en 1/3 medio de brazo derecho, plano exterior, herida de la cual se extrajo proyectil de plomo con una cara plana.
Mientras Felipe Fusiman estaba en cercanías de la Escuela 320 -calle 3 y Onelli de esta Ciudad-, alrededor de las 18 o 18:30 horas, personal policial en abuso de sus funciones le efectuó disparos con sus escopetas, lesionándolo en el pie y produciéndole orificio de entrada y salida.
En ocasión en que Héctor Gastón Riquelme se encontraba manifestando contra la policía por la muerte de Diego Bonefoi, en la calle Sobral entre Onelli y Elordi de esta Ciudad, aproximadamente entre las 17:30 y 18 horas, un grupo de efectivos policiales, alrededor de cinco o seis, abusando de sus funciones, le apuntaron en forma directa a su cuerpo y efectuaron disparos con sus escopetas, hiriéndolo en su pierna izquierda a la altura del muslo, quedando alojado el proyectil en ese lugar.
Entre las 17:30 y 17:50 horas, cuando Yamila Evelyn Muena iba caminando por calle Padre Guillelmo, entre Elordi y Onelli de esta Ciudad, un grupo de unos tres policías que estaban sobre Onelli, a cara descubierta, sin escudos ni chalecos y abusando de sus funciones, le efectuaron disparos con sus escopetas que impactaron en su cuerpo. A consecuencia de ello, sufrió tres lesiones en la espalda de 1 cm. de diámetro cada una -cicatrizadas al momento del examen médico-, una herida en flanco derecho de idéntica característica a las anteriores, y en antebrazo derecho una lesión -cicatrizada al momento del examen médico- en forma ovoide de 1,2 cm. de diámetro, hipocrónica, y a 4 cm. de ella un nódulo redondeado subcutáneo compatible con proyectil, del cual no se ha establecido aún si se trata de plomo o goma/plástico.
Alrededor de las 18:00 horas, mientras Franco Emanuel Saldivia se encontraba en Onelli y Sobral de esta Ciudad -a metros de la escuela “La Llave”-, junto a otros compañeros observando los hechos violentos que estaban sucediendo, personal policial abusando de sus funciones, efectuó disparos con sus escopetas hacia el grupo donde se encontraba, por lo que al correr por calle Onelli en dirección al lago fue el momento cuando lo hirieron. A consecuencia de ello sufrió excoriación redondeada de 1,4 cm. en 1/3 medio plano posterior de muslo derecho, compatible con orificio de entrada de proyectil -presumiblemente de plomo- que quedó alojado en ese lugar.
En momentos en que Rubén José Mesa estaba junto a su hermano menor Axel Oscar Mesa a metros de Elordi y Sobral de esta Ciudad, mirando los sucesos entre personal policial y manifestantes, aproximadamente a las 19 horas, los efectivos policiales que vestían de azul, algunos con chaleco, gorro negro y abusando de sus funciones, comenzaron a realizar disparos con sus escopetas hacia donde se encontraban, hiriendo a Rubén en la parte superior de la rodilla derecha con proyectil redondeado -presumiblemente de plomo- que quedó alojado en masa muscular posterior del muslo, en cercanía de la unión del tercio superior con el medio del hueso humero.
Entre las 18:30 y 19:00 horas, en circunstancias en que Sandro Bonefoi estaba junto a familiares y amigos en el interior de su domicilio sito en Casa 80 del Barrio 169 Viviendas -Pablo Mange y Onelli- de esta Ciudad, se presentó un grupo de efectivos policiales con sus rostros cubiertos frente al inmueble y, abusando de sus funciones, sus integrantes comenzaron a efectuar disparos con las escopetas que portaban contra su vivienda, provocando la rotura de los vidrios y otros daños en la mampostería interior de la casa, como también lesionando en forma grave al nombrado Bonefoi, por causarle traumatismo en su ojo izquierdo lo que le provocó alta disminución en reflejo fotomotor y en reflejo consensual, y enlentecimiento del reflejo de acomodación del referido ojo.
Mientras Ruth Julieta Maliqueo circulaba caminando en cercanía al supermercado “Todo” ubicado en Onelli y Sobral de esta ciudad, alrededor de las 18 horas, observó en primer término cuando un policía con su rostro cubierto y abusando de sus funciones, apuntó hacia su persona y le efectuó un disparo con una granada con gas lacrimógeno que impactó en una tarjeta de colectivo que poseía en su bolsillo, e inmediatamente le provocó la pérdida momentánea de la visión, irritación y a la postre, imposibilidad de visión nocturna y fotofobia diurna.
Al momento en que Ramón Sebastián Fernández en calle Onelli, frente a la escuela “Las Quintas” de esta Ciudad, aproximadamente a las 22 horas, uno de los policías que se encontraba a bordo de un móvil, posiblemente camioneta de la Comisaría 28º, le refirió “quedate quieto”, lo que hizo pero inmediatamente, abusando éste de sus funciones, le efectuó un disparo con escopeta, hiriéndolo. Sufrió lesión redondeada de 1,4 cm. a 5 cm. de la cresta Iliaca del lado izquierdo, lesión redondeada, ligeramente por debajo de la anterior e idéntico tamaño, lesión redondeada de 1,4 cm. en codo izquierdo, lesión redondeada de 1,4 cm. en 1/3 superior de región interna de muslo derecho, y lesión redondeada en 1/3 inferior de muslo derecho.
A la vez que Matías Ariel Iberra descendió del colectivo en Ruta 40 -ex 258- y La Paz de esta Ciudad y se dirigía caminando a su domicilio -Onelli y Sobral-, una media cuadra antes de llegar, aproximadamente a las 23 horas; fue sorprendido por un grupo de unos ocho policías con sus rostros semi-cubiertos, quienes en abuso de sus funciones lo agredieron físicamente, primero con un golpe en la nuca desde atrás, posiblemente con un arma y al caer al piso con puntapiés en distintas partes del cuerpo. A consecuencia de ello, sufrió herida cortante en cuero cabelludo en región parieto - occipital de 4 centímetros.
En definitiva, las omisiones en las que incurrió Veroiza a sabiendas de que sus subordinados no se encontraban cumpliendo con las tareas a su cargo, contribuyeron de modo directo a que el despliegue policial suscitado careciera de toda coordinación y control, produciéndose a partir de ello diversas irregularidades funcionales que incluyeron la portación de escopetas 12/70 y 12/76 por parte de personal policial que no había realizado previamente el curso de escopetero; la utilización de proyectiles Propósito General (PG); la concreción de disparos con las armas referidas sin la realización del necesario rebote previo en el suelo; el suministro de proyectiles Propósito General (PG) por una empresa de seguridad privada; la portación y exhibición de armas reglamentarias; y la producción de lesiones varias a los manifestantes, además de las dos muertes motivo de esta pesquisa.
Lo cierto fue, además, que esas deliberadas omisiones funcionales y la consecuente ausencia de un plan o una estrategia para encauzar en términos lícitos, racionales y proporcionales el uso de la fuerza, incrementó el riesgo inherente a su utilización abusiva por parte de los efectivos policiales que estuvieron en el escenario de los hechos y que ocasionaron, en tal contexto, las muertes de Nicolás Alberto Carrasco y Sergio Jorge Cárdenas, y las lesiones descriptas de Jorge Marillán, Patricia Santos, Jhonatan Ooses, Felipe Fusiman, Franco Emanuel Saldivia, Héctor Gastón Riquelme, Rubén José Mesa, Yamila Evelyn Muena, Lucas Eduardo Gallardo, Sandro Bonefoi, Ruth Julieta Maliqueo, Ramón Sebastián Fernandez y Matías Ariel Iberra."
2) Le imputo a Jorge Raúl Carrizo los siguientes hechos: " Carrizo, en su carácter de Jefe de la Comisaría 28° de la ciudad de San Carlos de Bariloche, participó directa y personalmente de la constitución, coordinación y conducción del operativo policial llevado a cabo en la tarde del día 17 de junio de 2010 en la dependencia a su cargo y sus alrededores, cuya falta de adecuado control y dirección incrementó el riesgo inherente al masivo empleo de la fuerza pública que entonces se hiciera, violentando quienes lo condujeran sus deberes de protección respecto de la integridad física de los manifestantes, y posibilitando de ese modo las muertes de Nicolás Alberto Carrasco, Sergio Jorge Cárdenas y las numerosas personas lesionadas.
Carrizo, como responsable del ejercicio inmediato de las funciones de policía de seguridad en la dependencia a su cargo, omitió establecer el adecuado contacto personal con los cuadros y verificar su grado de aprestamiento y su preparación para dar respuesta proporcionada y lícita a los sucesos que se producían en la zona exterior y en el radio aledaño a la citada Comisaría ese día. No supervisó adecuadamente el desarrollo de los operativos policiales, ni veló personal ni directamente para que el ejercicio de la fuerza por parte del personal policial que se hallaba a su cargo se desarrollara de modo lícito, proporcional, y sin afectaciones a la integridad física y la vida de las personas.
Las obligaciones que Carrizo omitió cumplir se encuentran establecidas en los artículos 14 y 15 del Decreto de la Provincia de Río Negro Nro. 2248-93, que reglamenta el funcionamiento integral de las Unidades de Orden Público, de conformidad a lo establecido en el título II, capítulo VI de la Ley Orgánica de la Policía Provincial N° 1965 -modificada por leyes Nro. 2053, 2411 y 4200-.
En efecto, el mencionado día se produjeron una serie de manifestaciones en las proximidades de la Comisaría 28° de esta Ciudad, que motivaron la intervención armada de un importante número de efectivos policiales provenientes de diversas sedes y unidades policiales de San Carlos de Bariloche. Dichas manifestaciones tuvieron como protagonistas a distintas personas, en su mayoría jóvenes de ambos sexos, quienes arribaron a las inmediaciones de la citada sede policial con el objeto de expresar su repudio respecto de la muerte de Diego Bonefoi la madrugada de ese día, hecho por el cual estaba imputado y detenido un efectivo dependiente de la Policía de Río Negro.
Los jóvenes de referencia atacaron en horas de la mañana la sede de la Comisaría 28º, produciendo la destrucción parcial de sus instalaciones y, durante la tarde, volvieron a embestir arrojando piedras en contra del personal policial apostado en la zona exterior de la unidad.
A modo de respuesta, para lograr dispersarlos, se produjo un despliegue de efectivos policiales en la zona periférica a la comisaría y sus calles adyacentes. Tan es así que entre las 16:21 y 16:26 horas aproximadamente, dos grupos de efectivos policiales se introdujeron por la calle Oses. Uno de aquéllos proveniente de la esquina de Oses y Onelli, mientras que el restante proveniente de la esquina de Oses y Elordi.
Sobre la referida calle Oses, a mitad de cuadra, quedó encerrado un numeroso grupo de manifestantes arrojando piedras en contra de los dos contingentes policiales, los que comenzaron a avanzar desde dichas esquinas hacia el centro de la cuadra, intentando cerrar el cerco. Ambos grupos policiales efectuaron disparos por medio de las escopetas 12/70 y 12/76 que llevaban consigo, algunos de ellos utilizando cartuchos con postas de plomo (Propósito General), hiriendo a Nicolás Alberto Carrasco y provocando su muerte por un shock hipovolémico ocasionado por la profusa hemorragia suscitada por la lesión de importantes vasos sanguíneos y órganos, al ser atravesados por los dos proyectiles que penetraron en su cavidad abdominal. El joven falleció en la unidad de terapia intensiva del hospital local alrededor de las 2 horas de la madrugada del día 18 de junio y su cuerpo presentó 4 heridas de arma de fuego: en región posterior del flanco derecho, por encima de la pelvis; en la parte posterior del flanco izquierdo a nivel de la región lumbar izquierda; en la línea media sobre la columna lumbar; y en la región posterior de la pantorrilla derecha, con orificio de salida en la región externa.
Momentos más tarde, aproximadamente a las 17:38 horas de ese mismo día, un grupo de seis efectivos policiales, cuatro de ellos con escopetas 12/70 y 12/76 -cinco vestidos de azul y uno de gris-, avanzó por calle Sobral, proveniente de Onelli y en dirección a Elordi. En la esquina de Sobral y la Calle 5 se hallaba Sergio Jorge Cárdenas junto a otros jóvenes, sobre quienes dichos policías efectuaron una serie de disparos directos con la referidas armas, algunos con proyectiles de posta de plomo y uno de los cuales dio en contra del nombrado. A raíz de ello, Sergio Jorge Cárdenas falleció en forma inmediata a consecuencia de un shock hipovolémico ocasionado por una hemorragia intratorácica provocada, a su vez, por la lesión de vasos y órganos al ser atravesados por un proyectil de plomo redondeado, de un diámetro promedio de 0,8 centímetros. El trayecto del proyectil y tras un rebote, una vez ingresado al tórax de Cárdenas, fue ligeramente hacia arriba, hacia adelante y hacia la derecha. Ingresó al tórax por el 5° espacio intercostal posterior, atravesó el lóbulo medio del pulmón izquierdo, siguió su dirección atravesando el pulmón derecho, alojándose en el espacio intercostal anterior entre el 4° y 5° arco costal anterior. En su recorrido lesionó importantes vasos sanguíneos.
Asimismo, el violento y abusivo acometimiento mediante el uso de las aludidas escopetas por parte del personal policial, ocasionó diversos lesionados ese día. Entre ellos, Lucas Eduardo Gallardo, quién alrededor de las 16 o 16:30 horas, cuando se encontraba en el interior de su domicilio sito en Casa 72 del Barrio 169 Viviendas, de esta Ciudad -calle Osses, entre Onelli y Elordi-, asistiendo a Nicolás Carrasco porque se encontraba herido, procedió a abrir la puerta de ingreso por auxilio y fue cuando en ese momento un efectivo policial que presuntamente presta servicios en la Comisaría 28º - a cara descubierta, vestido como policía, con campera azul- que se encontraba en la calle frente a la casa, le apuntó con una escopeta que portaba y abusando de sus funciones le efectuó un disparo en dirección a su persona, lesionándolo. A consecuencia de ello, sufrió excoriación redondeada de 0,8 cm. en mejilla izquierda, excoriación redondeada de 0,6 cm. a 2 cm. de comisura labial derecha, excoriación redondeada de 0,6 cm. en región supra labial del lado izquierdo, excoriación en 1/3 superior de antebrazo izquierdo y excoriación redondeada en nudillo de dedo mayor de mano izquierda.
Jorge Marillan, quién alrededor de las 18 horas mientras se encontraba en calle Sobral, frente a la escuela “La Llave” de esta Ciudad, observando como personas del barrio arrojaban piedras a la policía; personal de la fuerza, abusando de sus funciones, efectuó disparos con sus escopetas que impactaron en su cuerpo, lesionándolo gravemente. Sufrió excoriación redondeada en región externa de rodilla derecha de 1,2 cm., excoriación redondeada en región interna de rodilla izquierda de 1,2 cm., excoriación redondeada en 1/3 distal de antebrazo derecho, plano posterior, herida quirúrgica en 1/3 medio, de 3 cm. en antebrazo derecho, y fractura 1/3 medio de hueso radio.
Cuando Patricia Ester Santos estaba en la esquina de la parroquia “La Medalla Milagrosa” -Sobral y Ruta 40 de esta Ciudad-, entre las 16 y 18 horas, intentando socorrer a un chico que había sido lesionado por la policía, efectivos de esa fuerza, que tenían sus rostros cubiertos y en abuso funcional, efectuaron disparos con sus escopetas en su contra pese al pedido de auxilio que estaba realizando, produciéndole herida redondeada de 1,2 cm. de diámetro, en cuero cabelludo -región occipital izquierda- con perdigón metálico extraído por médica asistente.
En momentos en que Jhonatan Ooses se encontraba observando como unos chicos tiraban piedras a la policía sobre calle Sobral, frente a la escuela “La Llave” de esta Ciudad, entre las 17 y 18 horas aproximadamente, efectivos de la fuerza, en abuso de sus funciones, le efectuaron disparos con sus escopetas, lesionándolo. Con motivo de ello, sufrió excoriación redondeada de 1 cm. de diámetro en 1/3 medio de brazo derecho, plano exterior, herida de la cual se extrajo proyectil de plomo con una cara plana.
Mientras Felipe Fusiman estaba en cercanías de la Escuela 320 -calle 3 y Onelli de esta Ciudad-, alrededor de las 18 o 18:30 horas, personal policial en abuso de sus funciones le efectuó disparos con sus escopetas, lesionándolo en el pie y produciéndole orificio de entrada y salida.
En ocasión en que Héctor Gastón Riquelme se encontraba manifestando junto a un grupo de jóvenes contra la policía por la muerte de Diego Bonefoi, en la calle Sobral entre Onelli y Elordi de esta Ciudad, aproximadamente entre las 17:30 y 18 horas, los incriminados abusando de sus funciones, les apuntaron en forma directa a su cuerpo y efectuaron disparos con sus escopetas, hiriéndo al nombrado en su pierna izquierda a la altura del muslo izquierdo, quedando alojado el proyectil en ese lugar, el cual fue finalmente expulsado en el proceso de cicatrización, resultando una cicatriz redondeada de 0,9 cm de diámetro.
Entre las 17:30 y 17:50 horas, cuando Yamila Evelyn Muena iba caminando por calle Padre Guillelmo, entre Elordi y Onelli de esta Ciudad, un grupo de unos tres policías que estaban sobre Onelli, a cara descubierta, sin escudos ni chalecos y abusando de sus funciones, le efectuaron disparos con sus escopetas que impactaron en su cuerpo. A consecuencia de ello, sufrió tres lesiones en la espalda de 1 cm. de diámetro cada una -cicatrizadas al momento del examen médico-, una herida en flanco derecho de idéntica característica a las anteriores, y en antebrazo derecho una lesión -cicatrizada al momento del examen médico- en forma ovoide de 1,2 cm. de diámetro, hipocrónica, y a 4 cm. de ella un nódulo redondeado subcutáneo compatible con proyectil, del cual no se ha establecido aún si se trata de plomo o goma/plástico.
Alrededor de las 18 horas, mientras Franco Emanuel Saldivia se encontraba en Onelli y Sobral de esta Ciudad -a metros de la escuela “La Llave”-, junto a otros compañeros observando los hechos violentos que estaban sucediendo, personal policial abusando de sus funciones, efectuó disparos con sus escopetas hacia el grupo donde se encontraba, por lo que al correr por calle Onelli en dirección al lago fue el momento cuando lo hirieron. A consecuencia de ello sufrió excoriación redondeada de 1,4 cm. en 1/3 medio plano posterior de muslo derecho, compatible con orificio de entrada de proyectil -presumiblemente de plomo- que quedó alojado en ese lugar.
En momentos en que Rubén José Mesa estaba junto a su hermano menor Axel Oscar Mesa a metros de Elordi y Sobral de esta Ciudad, mirando los sucesos entre personal policial y manifestantes, aproximadamente a las 19 horas, los efectivos policiales que vestían de azul, algunos con chaleco, gorro negro y abusando de sus funciones, comenzaron a realizar disparos con sus escopetas hacia donde se encontraban, hiriendo a Rubén en la parte superior de la rodilla derecha con proyectil redondeado -presumiblemente de plomo- que quedó alojado en masa muscular posterior del muslo, en cercanía de la unión del tercio superior con el medio del hueso humero.
Entre las 18:30 y 19 horas, en circunstancias en que Sandro Bonefoi estaba junto a familiares y amigos en el interior de su domicilio sito en Casa 80 del Barrio 169 Viviendas -Pablo Mange y Onelli- de esta Ciudad, se presentó un grupo de efectivos policiales con sus rostros cubiertos frente al inmueble y, abusando de sus funciones, sus integrantes comenzaron a efectuar disparos con las escopetas que portaban contra su vivienda, provocando la rotura de los vidrios y otros daños en la mampostería interior de la casa, como también lesionando en forma grave al nombrado Bonefoi, por causarle traumatismo en su ojo izquierdo lo que le provocó alta disminución en reflejo fotomotor y en reflejo consensual, y enlentecimiento del reflejo de acomodación del referido ojo.
Mientras Ruth Julieta Maliqueo circulaba caminando en cercanía al supermercado “Todo” ubicado en Onelli y Sobral de esta Ciudad, alrededor de las 18 horas, observó en primer término cuando un policía con su rostro cubierto y abusando de sus funciones, apuntó hacia su persona y le efectuó un disparo con una granada con gas lacrimógeno que impactó en una tarjeta de colectivo que poseía en su bolsillo, e inmediatamente le provocó la pérdida momentánea de la visión, irritación y a la postre, imposibilidad de visión nocturna y fotofobia diurna.
Al momento en que Ramón Sebastián Fernández estaba en calle Onelli, frente a la escuela “Las Quintas” de esta ciudad, aproximadamente a las 22 horas, uno de los policías que se encontraba a bordo de un móvil, posiblemente camioneta de la Comisaría 28º, le refirió “quedate quieto”, lo que hizo pero inmediatamente, abusando éste de sus funciones, le efectuó un disparo con escopeta, hiriéndolo. Sufrió lesión redondeada de 1,4 cm. a 5 cm. de Cresta Iliaca del lado izquierdo, lesión redondeada, ligeramente por debajo de la anterior e idéntico tamaño, lesión redondeada de 1,4 cm. en codo izquierdo, lesión redondeada de 1,4 cm. en 1/3 superior de región interna de muslo derecho, y lesión redondeada en 1/3 inferior de muslo derecho.
A la vez que Matías Ariel Iberra descendió del colectivo en Ruta 40 -ex 258- y La Paz de esta ciudad y se dirigía caminando a su domicilio -Onelli y Sobral-, una media cuadra antes de llegar, aproximadamente a las 23 horas; fue sorprendido por un grupo de unos ocho policías con sus rostros semicubiertos, quienes en abuso de sus funciones lo agredieron físicamente, primero con un golpe en la nuca desde atrás, posiblemente con un arma y al caer al piso con puntapiés en distintas partes del cuerpo. A consecuencia de ello, sufrió herida cortante en cuero cabelludo en región parieto - occipital de 4 centímetros.
En definitiva, las omisiones en las que incurrió Carrizo contribuyeron de modo directo a que el despliegue policial suscitado careciera de toda coordinación y control, produciéndose a partir de ello diversas irregularidades funcionales que incluyeron la portación de escopetas 12/70 y 12/76 por parte de personal policial que no había realizado previamente el curso de escopetero; la utilización de proyectiles Propósito General (PG); la concreción de disparos con las armas referidas sin la realización del necesario rebote previo en el suelo; el suministro de proyectiles Propósito General (PG) por una empresa de seguridad privada; la portación y exhibición de armas reglamentarias; y la producción de lesiones varias a los manifestantes, además de las dos muertes motivo de esta pesquisa.
Lo cierto fue, además, que las omisiones de Carrizo incrementaron el riesgo de que los efectivos policiales desplegados en las áreas adyacentes a la Comisaría 28° ejercieran, tal como lo efectivamente hicieron, la fuerza de modo abusivo y por fuera de los cauces legales, ocasionando en tal contexto, las muertes de Nicolás Alberto Carrasco y Sergio Jorge Cárdenas, y las lesiones descriptas de Jorge Marillán, Patricia Santos, Jhonatan Ooses, Felipe Fusiman, Franco Emanuel Saldivia, Gastón Riquelme, Rubén José Mesa, Yamila Evelyn Muena, Lucas Eduardo Gallardo, Sandro Bonefoi, Ruth Julieta Maliqueo, Ramón Sebastián Fernandez y Matías Ariel Iberra .".-

El Agente Fiscal Silvia Paolini requiere a JORGE JOSE VILLANOVA, ARGENTINO HERMOSA y VICTOR ANGEL CUFRE (fs. 455/497) causa que corre por cuerda.-
Hechos atribuídos:
Imputo a Victor Angel Cufré el haber abusado de sus funciones, incumplido voluntariamente con los deberes que tenía como Secretario de Seguridad y Justicia de la Provincia de Río Negro y causado por su culpa, la muerte de Nicolás Alberto Carrasco y Sergio Jorge Cárdenas, como así las lesiones de diversa gravedad que padecieron: Lucas Eduardo Carrasco, Héctor Gastón Riquelme, Jorge Marillán, Patricia Ester Santos, Jhonatan Ooses, Yamila Evelyn Muena, Franco Emanuel Saldivia, Felipe Fusiman, Ruth Julieta Maliqueo, Sandro Bonefoi, Rubén José Mesa, Ramón Sebastián Fernandez y Matías Ariel Iberra entre otros ciudadanos que asistieron para recibir atención al Hospital Zonal Bariloche y que no han podido ser identificados. En la madrugada del día 17 de junio de 2010, en esta Ciudad de San Carlos de Bariloche, el Cabo de la Policía de la Provincia de Río Negro, Sergio Colombil durante un acto de servicio, mató de un disparo de arma de fuego, al menor Diego Bonefoi. Colombil fue detenido de inmediato. Ese día se encontraba en esta ciudad de San Carlos de Bariloche el Secretario de Seguridad y Justicia de esta Provincia, Comisario General retirado Victor Angel Cufré. A causa del homicidio de Diego Bonefoi y la imputación formulada a Colombil, se produjeron en esa misma fecha, desde horas de la mañana, tumultos de personas, en su mayoría jóvenes de ambos sexos, quienes arribaron a las inmediaciones de la Comisaría 28 con el objeto de expresar su repudio. Dichas personas atacaron la sede de la Comisaría 28 arrojando piedras en contra de la policía y la dependencia en cuestión. Era evidente que la capacidad operativa de esa unidad policial estaba en crisis y que los eventos, además del ya ocurrido en perjuicio de Diego Bonefoi, serían hechos de magnitud, de extrema gravedad, amplia repercusión pública y que por tanto hacían necesaria la presencia del aquí imputado para adoptar las medidas acordes y también para ejercer la coordinación, el control de los órganos del Sistema de Seguridad Pública de la Provincia y establecer un plan para encauzar en términos lícitos, racionales y proporcionales el uso de la fuerza (art. 1, 2, 3, 4 y 5 de la ley 4200).A pesar de la gravedad de los hechos, en forma negligente, Cufré junto al Jefe de Policía Villanova y el Jefe de la Regional III Crio. My. Hermosa, aproximadamente a las 14 hs. del 17 de junio de 2010 abandonaron la Ciudad y se dirigieron a El Bolsón con el pretexto de mantener una audiencia que no era urgente y que estaba programada con aterioridad. Por el contrario los acontecimientos ocurridos ese día imponían suspender la entrevista, permanecer en la Ciudad como así avocarse a los hechos seriamente. Cufré, Villanova y Hermosa, integraron la Junta evaludadora de la situación que fue citada por el Ministro de Gobierno Larreguy a fs. 1150/1151, y desde la Ciudad de El Bolsón, sin contar con una clara apreciación de las circunstancias, en forma imprudente, ordenaron el envío, a la Comisaría 28 y sus alrededores, de efectivos policiales de distintas unidades de la Regional III° de la Policía que estaban armados con escopetas 12/70 y 12/76, pero que no tenían la formación, no contaban con el debido uniforme protector, ni tenían el temple necesario para actuar, sin excesos, ante un tumulto de las características mencionadas. El Secretario Cufré por su experiencia como Oficial Superior de la Policía de la Povincia no podía confiar en que dicho personal obrara de la forma debida, pues lo ocurrido con Bonefoi esa madrugada y los acontecimientos de esa mañana, constituían una clara señal de que debía por el contrario, dudar de la conducta de los efectivos policiales y adoptar las medidas necesarias para garantizar la vida e integridad fìsica de todos los ciudadanos, incluido los policías. También Cufré, Villanova y Hermosa desde El Bolsón, decidieron ordenar a los policías que estaban en esta Ciudad la búsqueda de munición en distintas reparticiones públicas e incluso privadas (como Prosegur) lo que produjo una distribución irregular de munición e incluso el reparto de cartuchos PG al personal policial que agredía a los manifestantes. Cufré omitió controlar a las fuerzas policiales en forma personal y en el lugar de los hechos, obligación que más allá de los reglamentos y leyes vigentes se ubicaba sobre su cabeza por encontrarse ese día en San Carlos de Bariloche y ser el funcionario público de mayor jerarquía con incumbencia específica en el área de seguridad. Además Cufré tenía -por haber prestado servicio en la Policía como oficial superior- la preparación y experiencia necesaria para ello y había tomado conocimiento del hecho cometido en perjuicio de Bonefoi y los acontecimientos ocurridos desde primera hora de la mañana. Cufré a su vez, autorizó al Jefe de la Policía Villanova y al Jefe de la Regional III° Hermosa, a retirarse con él de la Ciudad, cuando por el contrario debió ordenarles permanecer en el lugar de los acontecimientos, pues justamente Cufré, Villanova y Hermosa eran los más competentes y preparados para conducir y controlar a los policías en miras a los objetivos de la ley 4200 (arts. 1, 2, 3, 4 y 5). Los hechos también ocurrieron por la conducta antirreglamentaria de Cufré pues el mismo omitió cumplir lo dispuesto en el art. 5 de la ley 4200 por el cual debía conducir y coordinar a los órganos del Sistema Provincial de Seguridad Pública para el cumplimiento de los objetivos previstos en ella, art. 3 de dicha ley. También fue causa de los sucesos la impericia del Secretario de Seguridad, pues el mismo en vez de utilizar solo los medios idóneos para el caso, concretamente el grupo BORA (en atención a lo ordenado en el art. 52 del decreto 363/2002), adoptar acciones tendientes a disuadir a los manifestantes en forma pacífica (art. 3 inc. D ley 4200) y ajustar el actuar policial a lo dispuesto en el Manual de Táctica en el control de Disturbios (que obra agregado en copia a partir de la fs. 1124), agravó la situación al convocar en forma indiscriminada a policías que no tenía ni la preparación ni la experiencia para afrontar el caso. De esa forma Cufré causó una agresión armada y desmedida, el uso irracional y desproporcionado del uso de la fuerza policial en contra de los manifestantes, la portación de escopetas 12/70 y 12/76 por parte de personal policial que no había realizado previamente el curso de escopetero, la utilización de proyectiles Propósito General (PG), la concreción de disparos con las armas referidas sin la realización del necesario rebote previo en el suelo, el suministro de proyectiles Propósito General (PG) por una empresa de seguridad privada (Prosegur), la portación y exhibición de armas reglamentarias en forma innecesaria, todos comportamientos contrario a las normas Constitucionales y legales vigentes (arts. 1, 14 y 16 de la Constitución Provincial, art. 2 de la ley 4200 entre otros). Si Cufré, por el contrario, hubiese asistido y permanecido en el lugar de los hechos para tomar conocimiento personal de lo que sucedía, si hubiese ordenado eso mismo a Villanova y Hermosa, si hubiese ejercido con seriedad la coordinación y el control de los órganos que integraban el Sistema de Seguridad Pública de la Provincia de Río Negro, si hubiese ordenado la utilización solo de los medios idóneos (Bora) e incluso convocado a otros integrantes de esa Brigada con sede en otras localidades de ser necesario y si hubiese, como era su obligación, promovido una disuación pacífica de los manifestantes y ajustado el proceder policial a la Constitución Provincial y a las leyes vigentes, si en definitiva, hubiese obrado con diligencia, prudencia, de acuerdo a los reglamentos y con la pericia que el caso le exigía, los hechos que se le adjudican en calidad de autor no habrían ocurrido. Los policías convocados sin razón, que no contaban con la formación necesaria para actuar en el episodio, ante la falta de un plan como así ante la ausencia de dirección y control, dispararon en forma indiscriminada y antirreglamentaria las escopetas de la institución en contra de los manifestantes, tanto con munición antitumulto (AT) como también utilizando munición de plomo (PG) causando las muertes y las lesiones que seguidamente se detallan. Los resultados mortales y lesivos que se le atribuyen a Cufré son: 1) entre las 16:21 y 16:26 horas aproximadamente del día 17 de junio de 2010, dos grupos de efectivos policiales se introdujeron por la calle Oses de esta Ciudad. Uno de aquéllos arribó desde la esquina de Oses y Onelli, mientras que el restante provenía de la esquina de Oses y Elordi. Sobre la referida calle Oses, a mitad de cuadra, quedó encerrado un numeroso grupo de manifestantes arrojando piedras en contra de los dos contingentes policiales, los que comenzaron a avanzar desde dichas esquinas hacia el centro de la cuadra, intentando cerrar el cerco. Ambos grupos policiales efectuaron disparos por medio de las escopetas 12/70 y 12/76 que llevaban consigo, algunos de ellos utilizando cartuchos con postas de plomo (Propósito General), hiriendo a Nicolás Alberto Carrasco y provocando su muerte por un shock hipovolémico ocasionado por la profusa hemorragia suscitada por la lesión de importantes vasos sanguíneos y órganos, al ser atravesados por los dos proyectiles que penetraron en su cavidad abdominal. El joven falleció en la unidad de terapia intensiva del hospital local alrededor de las 2 horas de la madrugada del día 18 de junio y su cuerpo presentó 4 heridas de arma de fuego: en región posterior del flanco derecho, por encima de la pelvis; en la parte posterior del flanco izquierdo a nivel de la región lumbar izquierda; en la línea media sobre la columna lumbar; y en la región posterior de la pantorrilla derecha, con orificio de salida en la región externa. 2) Lucas Eduardo Gallardo, se encontraba alrededor de las 16 o 16:30 horas de ese día, en el interior de su domicilio sito en Casa 72 del Barrio 169 Viviendas de esta Ciudad -calle Osses, entre Onelli y Elordi-, asistiendo a Nicolás Carrasco quien ya había sido herido. En esas circunstancias procedió a abrir la puerta de ingreso para solicitar auxilio y fue en ese momento que un efectivo policial que se encontraba en la calle frente a la casa, le apuntó con una escopeta que portaba y abusando de sus funciones le efectuó un disparo en dirección a su persona, lesionándolo. A consecuencia de ello, Gallardo sufrió excoriación redondeada de 0,8 cm. en mejilla izquierda, excoriación redondeada de 0,6 cm. a 2 cm. de comisura labial derecha, excoriación redondeada de 0,6 cm. en región supra labial del lado izquierdo, excoriación en 1/3 superior de antebrazo izquierdo y excoriación redondeada en nudillo de dedo mayor de mano izquierda. 3) Momentos más tarde, aproximadamente a las 17:38 horas de ese mismo día, un grupo de seis efectivos policiales, cuatro de ellos con escopetas 12/70 y 12/76 -cinco vestidos de azul y uno de gris-, avanzó por calle Sobral de esta Ciudad, proveniente de Onelli y en dirección a Elordi. En la esquina de Sobral y la Calle 5 se hallaba Sergio Jorge Cárdenas junto a otros jóvenes, sobre quienes dichos policías efectuaron una serie de disparos directos con la referidas armas, algunos con proyectiles de posta de plomo y uno de los cuales dio en contra del nombrado. A raíz de ello, Sergio Jorge Cárdenas falleció en forma inmediata a raíz de un shock hipovolémico ocasionado por una hemorragia intratorácica provocada, a su vez, por la lesión de vasos y órganos al ser atravesados por un proyectil de plomo redondeado, de un diámetro promedio de 0,8 centímetros. El trayecto del proyectil y tras un rebote, una vez ingresado al tórax de Cárdenas, fue ligeramente hacia arriba, hacia adelante y hacia la derecha. Ingresó al tórax por el 5° espacio intercostal posterior, atravesó el lóbulo medio del pulmón izquierdo, siguió su dirección atravesando el pulmón derecho, alojándose en el espacio intercostal anterior entre el 4° y 5° arco costal anterior. En su recorrido lesionó importantes vasos sanguíneos. 4) En ocasión en que Héctor Gastón Riquelme se encontraba manifestando contra la policía por la muerte de Diego Bonefoi, en la calle Sobral entre Onelli y Elordi de esta Ciudad, aproximadamente a las 17:38 horas, un grupo de efectivos policiales, alrededor de cinco o seis, abusando de sus funciones, le apuntaron en forma directa a su cuerpo y efectuaron disparos con sus escopetas, hiriéndolo en su pierna izquierda a la altura del muslo, quedando alojado el proyectil en ese lugar. 5) Jorge Marillan, alrededor de las 18 horas se encontraba en calle Sobral, frente a la escuela "La Llave" de esta Ciudad, observando a las personas del barrio arrojar piedras a la policía; personal de la fuerza, abusando de sus funciones, efectuó disparos con sus escopetas que impactaron en su cuerpo, lesionándolo gravemente. Sufrió excoriación redondeada en región externa de rodilla derecha de 1,2 cm., excoriación redondeada en región interna de rodilla izquierda de 1,2 cm., excoriación redondeada en 1/3 distal de antebrazo derecho, plano posterior, herida quirúrgica en 1/3 medio, de 3 cm. en antebrazo derecho, y fractura 1/3 medio de hueso radio. 6) Cuando Patricia Ester Santos estaba alrededor de las 18 hs. en la esquina de la parroquia "La Medalla Milagrosa", Sobral y Ruta 40 de esta Ciudad, y se acercó a socorrer a Jorge Marillán, efectivos de la Policía en abuso funcional, efectuaron disparos con sus escopetas en contra de la mujer pese al pedido de auxilio que estaba realizando la misma. De esa forma le causaron a Santos herida redondeada de 1,2 cm. de diámetro, en cuero cabelludo -región occipital izquierda- con perdigón metálico. 7).
En momentos en que Jhonatan Ooses se encontraba observando como unos chicos tiraban piedras a la policía sobre calle Sobral, frente a la escuela "La Llave" de esta Ciudad, entre las 17 y 18 horas aproximadamente, efectivos de la fuerza, en abuso de sus funciones, le efectuaron disparos con sus escopetas, lesionándolo. Con motivo de ello, sufrió excoriación redondeada de 1 cm. de diámetro en 1/3 medio de brazo derecho, plano exterior, herida de la cual se extrajo proyectil de plomo. 8) Entre las 17:30 y 17:50 horas, cuando Yamila Evelyn Muena iba caminando por calle Padre Guillelmo, entre Elordi y Onelli de esta ciudad, un grupo de unos tres policías que estaban sobre Onelli, a cara descubierta, sin escudos ni chalecos y abusando de sus funciones, le efectuaron disparos con sus escopetas que impactaron en su cuerpo. A consecuencia de ello, sufrió tres lesiones en la espalda de 1 cm. una herida en flanco derecho de idéntica característica a las anteriores, y en antebrazo derecho una lesión -cicatrizada al momento del examen médico- en forma ovoide de 1,2 cm de diámetro, hipocrónica y a 4 cm. de ella un nódulo redondeado subcutáneo compatible con proyectil. 9) Alrededor de las 18 hs. cuando Franco Emanuel Saldivia se encontraba en calle Onelli y Sobral de esta Ciudad, a metros de la escuela “La Llave” junto a otros compañeros observando los hechos violentos que estaban sucediendo, personal policial abusando de sus funciones, efectuó disparos con sus escopetas hacia el grupo donde se encontraba él, por lo que al correr por calle Onelli hacia el Norte fue herido. A consecuencia de ello sufrió excoriación redondeada de 1,4 cm. en 1/3 medio plano posterior de muslo derecho, compatible con orificio de entrada de proyectil –presumiblemente de plomo- que quedó alojado en ese lugar. 10) Mientras Felipe Fusiman estaba en cercanias de la Escuela 320 -calle 3 y Onelli de esta Ciudad, alrededor de las 18 o 18:30 horas, personal policial en abuso de sus funciones le efectuó disparos con sus escopetas, lesionándolo en el pie y produciéndole orificio de entrada y salida. 11) Mientras Ruth Julieta Maliqueo circulaba caminando en cercanía al supermercado "Todo" ubicado en Onelli y Sobral de esta ciudad, alrededor de las 18 horas del 17 de junio de 2010, observó en primer término cuando un policía con su rostro cubierto y abusando de sus funciones, apuntó hacia su persona y le efectuó un disparo con una granada con gas lacrimógeno que impactó en una tarjeta de colectivo que poseía en su bolsillo, e inmediatamente le provocó la pérdida momentánea de la visión, irritación y a la postre, imposibilidad de visión nocturna y fotofobia diurna. 12) Entre las 18:30 y 19:00 horas, en circunstancias en que Sandro Bonefoi estaba junto a familiares y amigos en el interior de su domicilio sito en Casa 80 del Barrio 169 Viviendas -Pablo Mange y Onelli- de esta ciudad, se presentó un grupo de efectivos policiales con sus rostros cubiertos frente al inmueble y, abusando de sus funciones, sus integrantes comenzaron a efectuar disparos con las escopetas que portaban contra su vivienda, provocando la rotura de los vidrios y otros daños en la mampostería interior de la casa, como también lesionando en forma grave al nombrado Bonefoi, a quién causaron un traumatismo en su ojo izquierdo lo que le provocó alta disminución en reflejo fotomotor y en reflejo consensual, y enlentecimiento del reflejo de acomodación del referido ojo. 13) En momentos en que Rubén José Mesa estaba junto a su hermano menor Axel Oscar Mesa a metros de Elordi y Sobral de esta Ciudad, mirando los sucesos entre personal policial y manifestantes, aproximadamente a las 19 horas del 17 de junio de 2010, los efectivos policiales que vestían de azul, algunos con chaleco, gorro negro y abusando de sus funciones, comenzaron a realizar disparos con sus escopetas hacia donde se encontraban, hiriendo a Rubén en la parte superior de la rodilla derecha con proyectil redondeado -presumiblemente de plomo- que quedó alojado en masa muscular posterior del muslo, en cercanía de la unión del tercio superior con el medio del hueso humero. 14) Al momento en que Ramón Sebastián Fernández estaba en calle Onelli, frente a la escuela "Las Quintas" de esta Ciudad, aproximadamente a las 22 horas del día 17 de junio de 2010, uno de los policías que se encontraba a bordo de un móvil, posiblemente camioneta de la Comisaría 28°, le refirió "quedate quieto", lo que hizo pero inmediatamente, abusando éste de sus funciones, le efectuó un disparo con escopeta, hiriéndolo. Sufrió así lesión redondeada de 1,4 cm. a 5cm. de Cresta Iliaca del lado izquierdo, lesión redondeada, ligeramente por debajo de la anterior e idéntico tamaño, lesión redondeada de 1,4 cm. en codo izquierdo, lesión redondeada de 1,4 cm. en 1/3 superior de región interna de muslo derecho, y lesión redondeada en 1/3 inferior de muslo derecho. 15) Cuando Matías Ariel Iberra, aproximadamente a las 23 hs. del 17 de junio de 2010, descendió del colectivo en Ruta 40 -ex 258- y La Paz de esta Ciudad y se dirigía caminando a su domicilio -Onelli y Sobral-, una media cuadra antes de llegar, fue sorprendido por un grupo de unos ocho policías con sus rostros semicubiertos, quienes en abuso de sus funciones lo agredieron físicamente, primero con un golpe en la nuca desde atrás, posiblemente con un arma y al caer al piso con puntapiés en distintas partes del cuerpo. A consecuencia de ello, sufrió herida cortante en cuero cabelludo en región parieto occipital de 4 centímetros.
Imputo a Jorge Jose Villanova el haber, abusado de sus funciones, incumplido voluntariamente con los deberes que tenía como Jefe de la Policía de la Provincia de Río Negro y causado por su culpa, la muerte de Nicolás Alberto Carrasco y Sergio Jorge Cárdenas, como así las lesiones de diversa gravedad que padecieron: Lucas Eduardo Carrasco, Héctor Gastón Riquelme, Jorge Marillán, Patricia Ester Santos, Jhonatan Ooses, Yamila Evelyn Muena, Franco Emanuel Saldivia, Felipe Fusiman, Ruth Julieta Maliqueo, Sandro Bonefoi, Rubén José Mesa, Ramón Sebastián Fernandez y Matías Ariel Iberra entre otros ciudadanos que asistieron para recibir atención al Hospital Zonal Bariloche y que no han podido ser identificados. En la madrugada del día 17 de junio de 2010, en esta Ciudad de San Carlos de Bariloche, el Cabo de la Policía de la Provincia de Río Negro, Sergio Colombil durante un acto de servicio, mató de un disparo de arma de fuego, al menor Diego Bonefoi. Colombil fue detenido de inmediato. Ese día se encontraba en esta Ciudad de San Carlos de Bariloche el Jefe e la Policía de la Provincia de Río Negro, Comisario General retirado Jorge José Villanova. A causa del homicidio de Diego Bonefoi y la imputación formulada a Colombil, se produjeron en esa misma fecha, desde horas de la mañana, tumultos de personas, en su mayoría jóvenes de ambos sexos, quienes arribaron a las inmediaciones de la Comisaría 28 con el objeto de expresar su repudio. Dichas personas atacaron la sede de la Comisaría 28 arrojando piedras en contra de la policía y la dependencia en cuestión. Era evidente que la capacidad operativa de esa unidad policial estaba en crisis y que los eventos, además del ya ocurrido en perjuicio de Diego Bonefoi, serían hechos de magnitud, de extrema gravedad, amplia repercusión pública y que por tanto hacían necesaria la presencia del aquí imputado para adoptar un plan con el objeto de encauzar en términos lícitos, racionales y proporcionales el uso de la fuerza, en atención tanto a los art. 1, 2, 3, 4 y 5 de la ley 4200 como así en virtud de las obligaciones emergentes de los artículos 30, 31 y 32 inc. A de la Ley Orgánica de la Policía de la Provincia de Río Negro N° 1965 –modificada por leyes 2053, 2411 y 4200. A pesar de la gravedad de los hechos, en forma negligente, Villanova junto al Secretario de Seguridad Cufré y el Jefe de la Regional III Crio. My. Hermosa, aproximadamente a las 14 hs. del 17 de junio de 2010 abandonaron la Ciudad y se dirigieron a El Bolsón con el pretexto de mantener una audiencia que no era urgente y que estaba programada con aterioridad. Por el contrario los acontecimientos ocurridos ese día imponían suspender la entrevista, permanecer en la Ciudad como así avocarse a los hechos seriamente. Cufré, Villanova y Hermosa, integraron la Junta evaludadora de la situación que fue citada por el Ministro de Gobierno Larreguy a fs. 1150/1151, y desde la Ciudad de El Bolsón, sin contar con una clara apreciación de las circunstancias, en forma imprudente, ordenaron el envío, a la Comisaría 28 y sus alrededores, de efectivos policiales de distintas unidades de la Regional III° de la Policía que estaban armados con escopetas 12/70 y 12/76, pero que no tenían la formación, no contaban con el debido uniforme protector, ni tenían el temple necesario para actuar, sin excesos, ante un tumulto de las características mencionadas. El Jefe de Policía Villanova por su experiencia en la fuerza no podía confiar en que dicho personal enviado al lugar de los hechos obrara de la forma debida, pues lo ocurrido con Bonefoi esa madrugada durante la madrugada y los acontecimientos de esa mañana, constituían una clara señal de que debía por el contrario, dudar de la conducta de los efectivos policiales y adoptar las medidas necesarias para garantizar la vida e integridad fìsica de todos los ciudadanos, incluido los policías. También Cufré, Villanova y Hermosa desde El Bolsón, decidieron ordenar a los policías que estaban en esta Ciudad la búsqueda de munición en distintas reparticiones públicas e incluso privadas (como Prosegur) lo que produjo una distribución irregular de munición e incluso el reparto de cartuchos PG al personal policial que agredía a los manifestantes. Villanova omitió controlar a las fuerzas policiales en forma personal y en el lugar de los hechos, obligación que más allá de los reglamentos y leyes vigentes se ubicaba sobre su cabeza por encontrarse ese día en esta Ciudad, ser ej Jefe de Policía y por la extrema gravedad de los acontecimientos. A su vez Villanova, autorizó al Jefe de la Regional III° de Policía Comisario Hermosa, a retirarse con él de la Ciudad, cuando por el contrario debió ordenarle al mismo permanecer en el lugar de los acontecimientos, pues justamente el Secretario Cufré, Villanova como Jefe de la Policía y Hermosa como Jefe de la Regional eran los más competentes y preparados para conducir y controlar a los policías en miras a los objetivos de la ley 4200 (arts. 1, 2, 3, 4 y 5) y aquellos dispuestos en la Ley Policial 1965 en el art. 1. Los hechos también ocurrieron por la conducta antirreglamentaria de Villanova pues el mismo al retirarse del lugar de los hechos omitió practicamente ejercer el comando Superior de la Policía Provincial , dejó de lado la conducción operativa que debía ejercer sobre la institución y también abandonó el control personal de los servicios, en clara violación a los arts. 30, 31 y 32 inc a de la ley 1965. También fue causa de los sucesos la impericia del Jefe de Policía, pues las pocas decisiones que adoptó junto a Cufré y Hermosa sobre el particular, generó que en vez de ser utilizados los medios idóneos para el caso, concretamente el grupo BORA (en atención a lo ordenado en el art. 52 del decreto 363/2002), y ajustar el actuar policial a lo dispuesto en el Manual de Táctica en el control de Disturbios (que obra agregado en copia a partir de la fs. 1124), Villanova y el resto de los nombrados agravaron la situación al convocar en forma indiscriminada a policías que no tenía ni la preparación ni la experiencia para afrontar el caso. De esa forma también Villanova causó una agresión armada y desmedida, el uso irracional y desproporcionado del uso de la fuerza policial en contra de los manifestantes, la portación de escopetas 12/70 y 12/76 por parte de personal policial que no había realizado previamente el curso de escopetero, la utilización de proyectiles Propósito General (PG), la concreción de disparos con las armas referidas sin la realización del necesario rebote previo en el suelo, el suministro de proyectiles Propósito General (PG) por una empresa de seguridad privada (Prosegur), la portación y exhibición de armas reglamentarias en forma innecesaria, todos comportamientos contrario a las normas Constitucionales y legales vigentes (arts. 1, 14 y 16 de la Constitución Provincial, art. 2 de la ley 4200 entre otras disposiciones). Si Villanova, por el contrario, hubiese asistido y permanecido en el lugar de los hechos para tomar conocimiento personal de lo que sucedía, si hubiese ordenado eso mismo a Hermosa, si hubiese ejercido con seriedad las funciones que la Ley 1965 colocaban sobre él, si hubiese ordenado solo la utilización de los medios idóneos (Bora) e incluso convocado a otros integrantes de esa Brigada con sede en otras localidades de ser necesario –para lo cual tenía amplias facultades- y si hubiese, como era su obligación y ajustado el proceder policial a la Constitución Provincial y a las leyes vigentes, si en definitiva, hubiese obrado con diligencia, prudencia, de acuerdo a los reglamentos y con la pericia que el caso le exigía, los hechos que se le adjudican en calidad de autor no habrían ocurrido. Los policías convocados sin razón, que no contaban con la formación necesaria para actuar en el episodio, ante la falta de un plan como así ante la ausencia de dirección y control, dispararon en forma indiscriminada y antirreglamentaria las escopetas de la institución en contra de los manifestantes, tanto con munición antitumulto (AT) como también utilizando munición de plomo (PG) causando las muertes y las lesiones que seguidamente se detallan. Los resultados mortales y lesivos que se le atribuyen son: 1) entre las 16:21 y 16:26 horas aproximadamente del día 17 de junio de 2010, dos grupos de efectivos policiales se introdujeron por la calle Oses de esta Ciudad. Uno de aquéllos arribó desde la esquina de Oses y Onelli, mientras que el restante provenía de la esquina de Oses y Elordi. Sobre la referida calle Oses, a mitad de cuadra, quedó encerrado un numeroso grupo de manifestantes arrojando piedras en contra de los dos contingentes policiales, los que comenzaron a avanzar desde dichas esquinas hacia el centro de la cuadra, intentando cerrar el cerco. Ambos grupos policiales efectuaron disparos por medio de las escopetas 12/70 y 12/76 que llevaban consigo, algunos de ellos utilizando cartuchos con postas de plomo (Propósito General), hiriendo a Nicolás Alberto Carrasco y provocando su muerte por un shock hipovolémico ocasionado por la profusa hemorragia suscitada por la lesión de importantes vasos sanguíneos y órganos, al ser atravesados por los dos proyectiles que penetraron en su cavidad abdominal. El joven falleció en la unidad de terapia intensiva del hospital local alrededor de las 2 horas de la madrugada del día 18 de junio y su cuerpo presentó 4 heridas de arma de fuego: en región posterior del flanco derecho, por encima de la pelvis; en la parte posterior del flanco izquierdo a nivel de la región lumbar izquierda; en la línea media sobre la columna lumbar; y en la región posterior de la pantorrilla derecha, con orificio de salida en la región externa. 2) Lucas Eduardo Gallardo, se encontraba alrededor de las 16 o 16:30 horas de ese día, en el interior de su domicilio sito en Casa 72 del Barrio 169 Viviendas de esta Ciudad -calle Osses, entre Onelli y Elordi-, asistiendo a Nicolás Carrasco quien ya había sido herido. En esas circunstancias procedió a abrir la puerta de ingreso para solicitar auxilio y fue en ese momento que un efectivo policial que se encontraba en la calle frente a la casa, le apuntó con una escopeta que portaba y abusando de sus funciones le efectuó un disparo en dirección a su persona, lesionándolo. A consecuencia de ello, Gallardo sufrió excoriación redondeada de 0,8 cm. en mejilla izquierda, excoriación redondeada de 0,6 cm. a 2 cm. de comisura labial derecha, excoriación redondeada de 0,6 cm. en región supra labial del lado izquierdo, excoriación en 1/3 superior de antebrazo izquierdo y excoriación redondeada en nudillo de dedo mayor de mano izquierda. 3) Momentos más tarde, aproximadamente a las 17:38 horas de ese mismo día, un grupo de seis efectivos policiales, cuatro de ellos con escopetas 12/70 y 12/76 -cinco vestidos de azul y uno de gris-, avanzó por calle Sobral de esta Ciudad.

(Comunicación Judicial Tercera Circunscripción Judicial)

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