La Constitución de 1853: Un buen proyecto, desperdiciado por los falsos profetas de la Democracia soberana.

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Nota de opinión de Ricardo Bustos (*): Es saludable, refrescar la memoria de vez en cuando y más aún, cuando la anarquía se hace dueña del pensamiento ciudadano que no se ha capacitado intelectualmente.

 

La Argentina se muere de pereza. Este vigente relato no es de economía, pero es útil para los argentinos.Un país y una realidad histórica.
Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente.

Se nos alentó a consumir sin producir. Nuestras ciudades capitales son escuelas de vagancia de quienes desparraman por el resto del territorio después de haberse educado entre las fiestas, la jarana y la disipación.

Nuestro pueblo no carece de alimentos, sino de educación y, por eso tenemos pauperismo mental. En realidad, nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.

Sobre todo, se muere de pereza, es decir, de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del Maná del Estado y eso los mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición.

El origen de la riqueza son el trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria? La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas. Es preciso marcarla de ‘infamia’; ella engendra la miseria y el atraso mental, de las cuales surgen los tiranos y la guerra civil que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo.”

El periodista argentino que escribió estas reflexiones en marzo de 1855, en tiempos de la Confederación Argentina, se hacía llamar “Figarillo” y dos años antes había sido el inspirador de la Constitución de 1853.

Más allá de las ideologías, hay que reconocer que todo lo que dijo en 1855 lo estamos viviendo hoy. "Tenemos suelo hace tres siglos, y sólo tenemos patria desde 1810. La patria es la libertad, es el orden, la riqueza, la civilización organizados en el suelo nativo, bajo su enseña y en su nombre. Todos estos elementos nos han sido traídos de Europa, desde las ideas hasta la población europea."

Lamentablemente en este siglo XXI, todavía hay ciudadanos que niegan al extranjero de bien, la posibilidad de encontrar un futuro porque en su tierra no se lo permiten las ideologías. Hablo de Juan Bautista Alberdi.El hombre que pensaba en la patria que hoy se está extinguiendo.

(*) Ricardo Bustos-Locutor Nacional-Comunicador / Capioví - Misiones

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