CAMINO A UNA NUEVA EDICIÓN DE LA FIESTA NACIONAL DEL CHOCOLATE

Bariloche se prepara para vivir una nueva edición de la Fiesta Nacional del Chocolate, y entre aromas dulces y preparativos febriles, una figura emerge con fuerza: Vale Alves. Desde hace seis años, Vale Alves asumió la titánica pero gratificante tarea de liderar el arte, la pintura y la decoración de la Fiesta.
Su compromiso va más allá de un simple encargo; es una entrega amorosa que se renueva con cada edición. Sus manos, expertas en dialogar con los materiales, dan vida a los simpáticos personajes, las coloridas flores y los diseños abstractos que definen la estética del evento.
La Casa del Conejo, ese refugio de fantasía que hace soñar a los más pequeños, lleva la impronta inconfundible de Vale Alves. Con paciencia infinita, la artista retoca cada detalle, asegurándose de que la magia se mantenga intacta. “A algunos huevos hay que hacerles retoques, otros arreglarlos y otros hacerlos de nuevo; pero siempre con el mismo amor”, confiesa, revelando la dedicación que pone en cada pincelada.
Los Huevos de Pascua que adornan la calle Mitre son otra muestra del talento de esta artista. Cada uno de ellos cuenta una historia, evoca una emoción o simplemente deslumbra con su belleza. No se limita a reproducir moldes; busca innovar, sorprender y conectar con el público a través de sus creaciones. Sus diseños reflejan la identidad de la región, la alegría de la Pascua y la pasión por el arte.
La Fiesta Nacional del Chocolate es un encuentro cultural que celebra la identidad y el talento local. Vale Alves es una pieza fundamental de este engranaje, una artista que con su pasión y su entrega, nos recuerda que el arte tiene el poder de transformar, alegrar y conectar. Su trabajo es un regalo para Bariloche, una muestra de que el amor y la creatividad pueden hacer del mundo un lugar más hermoso y colorido.








