EL DESTAPE DE LAS «PROPOFEST» QUE INTRANQUILIZA A TODOS POR OCURRIR ENTRE MÉDICOS

La muerte de un médico no sólo destapó un escándalo de robo de fentanilo y propofol en hospitales de Argentina sino desató los más oscuros temores entre pacientes y habitantes, al ocurrir en un ámbito donde todos estamos absolutamente indefensos y obligados a confiar en quienes nos atienden la salud.-
Los Investigadores han descubierto que sanitarios robaban en los centros donde trabajaban para consumir en fiestas clandestinas. El consumo de drogas se hacía con fines sexuales y para entrar en un estado de «relajación extrema» que vencía las defensas morales y fisicas del circunstancial usuario.-
El cuerpo de Alejandro, un médico de 31 años, fue encontrado con una vía intravenosa conectada con restos de propofol y fentanilo y desató la alarma general. La Justicia ya ha imputado a dos anestesistas que podrían estar implicados en el robo y la distribución.
Según los investigadores, el sanitario tenía una vía intravenosa conectada con restos de propofol y fentanilo, fármacos utilizados para anestesiar en intervenciones médicas y que fueron robados del Hospital Italiano de Buenos Aires y le provocaron al fallecido una sobredosis. Él era anestesista.
Las sustancias las consumían en fiestas clandestinas conocidas como ‘Propofest’, a las que acudían médicos y residentes de hospitales en un evento que se ofrecía como «Viajes controlados» con dos fines: uno, sexual y otro, para que esos clientes consiguiesen entrar en un estado de «relajación extrema».-
El enfermero Eduardo Betancourt es la segunda víctima hallada el viernes, muerto en su departamento de Palermo. Lo encontraron sentado en una silla del comedor sin vida y con restos de sangre en su boca. Pero lo más preocupantes es que se le encontró una importante cantidad de medicamentos que señalan estas faltas de controles.-
Secuestraron un guante de látex, una jeringa y muchos fármacos: ampollas de propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metroclopramida, diazepam, ketorolaco, cloruro de potasio, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina.-
La investigación continúa a pesar de las presiones médicas para evitar su trascendencia, que perjudica el ejercicio confiable de la profesión (nadie quiere ser atendido ni operado por quien depende de las drogas y su necesidad pudiera evitar el normal razonamiento de una decisión) y que además afloró una incorrecta vigilancia y control de drogas y fármacos muy especiales, entre los responsables de su vigilancia.-








