HOY RECORDAMOS AL GRAN PROCER NACIONAL MANUEL BELGRANO

Sábado, 20 Junio 2020 09:07 Escrito por  Publicado en Cultura y Entretenimiento

Hoy recordamos al que para muchos es el prócer nacional más importante. El civil comprometido plenamente en la independencia de su tierra, el que con pocos conocimientos ante la negativa de los militares profesionales de entonces, asumió el mando del ejército del Norte para detener a los realistas. El que lo dio todo, incluso en momentos de su muerte a su doctor: su reloj, su única propiedad y el que ya muerto fue ultrajado en su tumba por un militar para robarle "un recuerdo".

Cada 20 de Junio se honra al creador de la bandera nacional Manuel Belgrano, quien el 20 de junio de 1820 en Buenos Aires pasó a la inmortalidad. La bandera fue creada el 27 de febrero de 1812, durante la gesta por la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Además Belgrano fue uno de los más notables economistas argentinos, precursor del periodismo nacional, impulsor de la educación popular, la industria nacional y la justicia social, entre otras muchas cosas. Las ideas innovadoras de Belgrano quedarán reflejadas en sus informes anuales del Consulado.

La fecha fue decretada por ley 12.361 del 8 de junio de 1938, con aprobación del Congreso, por el entonces Presidente de la Nación Argentina, Roberto M. Ortiz. A partir del año 2011, por decreto nacional, dicho feriado es inamovible.

EL HISTORIADOR LO RESEÑA DE LA SIGUIENTE MANERA:

Manuel Belgrano nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. El joven Belgrano estudió en el Colegio de San Carlos y luego en las Universidades de Salamanca y Valladolid (España). En 1793 Belgrano se recibió de abogado y ese mismo año, ya en Buenos Aires, fué designado a los 23 años como primer secretario del Consulado.

Desde allí se propuso fomentar la educación y capacitar a la gente para que aprendiera oficios y pudiera aplicarlos en beneficio del país. Creó escuelas de Dibujo, de Matemáticas y Náutica. En 1806 durante las invasiones inglesas, se incorporó a las milicias criollas para defender la ciudad. A partir de entonces, compartirá su pasión por la política y la economía con una carrera militar que no lo entusiasmaba demasiado.

Pensaba que podía ser más útil aplicando sus amplios conocimientos económicos y políticos. En 1812, Manuel Belgrano asumió la jefatura del Ejército del Norte y por ese entonces creó e izó por primera vez, en las barrancas rosarinas del Paraná, la bandera azul y blanca que pasaría a ser la bandera nacional.

Ese mismo año, al mando de sus tropas consiguió la victoria contra las fuerzas españolas del general Juan Pío de Tristán y Moscoso en la batalla de Tucumán y un año más tarde, en 1813 en la batalla de Salta, victorias que salvaguardaron la Independencia argentina al lograr contener la contraofensiva Realista proveniente desde el norte.

Pero, desafortunadamente, después de estos memorables hechos, vinieron las derrotas de Vilcapugio en octubre del mismo 1813 y la de Ayohuma en noviembre. Lo que conllevó a que Manuel Belgrano tomara la determinación de retirarse del Ejército del Norte.

En 1816, Manuel Belgrano participó de manera activa en el Congreso de Tucumán, donde el Congreso declaró formalmente la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata y tomó como bandera nacional la que Belgrano había; sin embargo, su idea de formar una monarquía fue desoída y el Congreso hizo del Directorio el principal órgano ejecutivo.

Como premio por los triunfos de Tucumán y Salta, la Asamblea le había otorgado 40.000 pesos oro. Dinero que Belgrano, donó para la construcción de cuatro escuelas públicas ubicadas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Pero lamentablemente, el dinero donado fue destinado por el Triunvirato y los gobiernos sucesivos a otras cosas.

Cabe destacar también que Belgrano redactó además un moderno reglamento para estas escuelas que decía, por ejemplo, en su artículo primero que el maestro de escuela debe ser bien remunerado por ser su tarea de las más importantes de las que se puedan ejercer. Pero lamentablemente, el dinero donado por Belgrano fue destinado por el Triunvirato y los gobiernos sucesivos a otras cosas y las escuelas nunca se construyeron.

Belgrano murió en la pobreza total el 20 de junio de 1820 en una Buenos Aires asolada por la guerra civil que llegó a tener ese día tres gobernadores distintos. Sólo un diario, El Despertador Teofilantrópico se ocupó de la muerte de Belgrano. Para los demás no fue noticia. (FELIPE PIGNA)

Reseñaba un editorial del Rio Negro en 2016 que: Manuel Belgrano murió a las 7 de la mañana del 20 de junio de 1820. Tenía 50 años de edad y sucumbía en la más absoluta pobreza. Su cuerpo fue sepultado en una tumba de tierra, cubierta con una losa que, oficiando también de lápida, solo rezaba: “Aquí yace el General Belgrano”.

La tapa fue confeccionada, según algunos historiadores, con el mármol de una cómoda de la vivienda en que moraba el prócer, y para otros, la piedra utilizada provenía de un baño del mismo lugar. La tumba -ubicada en el atrio de la Iglesia del Rosario del Convento de Santo Domingo, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- fue abierta el 4 de septiembre del 1902, a los fines de exhumar los restos de Belgrano para, el 20 de Junio de 1903, volver a depositarlos en el mismo lugar, pero en el Mausoleo levantado al efecto e inaugurado en esa última fecha.

Al momento de su exhumación, del cuerpo de Belgrano quedaban solo algunos pocos huesos y varios dientes. Entonces, los representantes del Poder Ejecutivo en tan histórico acto, los Ministros de Interior, Joaquín V. González, y de Guerra, General Pablo Ricchieri, se repartieron entre ellos esas piezas dentarias, el primero señalando que quería mostrárselas a sus amigos, y el segundo, para hacer lo propio frente al General Bartolomé Mitre, según explicaciones posteriores de ambos.

Solo el escándalo que produjo la difusión pública de aquella apropiación incalificable obligó a que los Ministros reintegrasen los dientes a la Iglesia encargada de la custodia del Mausoleo. El Diario La Prensa publicó la siguiente nota acerca del acto: ”Llama la atención que el escribano del Gobierno de la Nación no haya precisado en este documento los huesos que fueron encontrados en el sepulcro; pero no es esta la mayor irregularidad del acto para honrar al héroe más puro e indiscutible de la época de nuestra emancipación. Entre los restos del glorioso Belgrano que no habían sido transformados en polvo por la acción del tiempo se encontraron varios dientes en buen estado de conservación y se los repartieron el Ministro del Interior y el Ministro de la Guerra.

Este despojo hecho por los dos funcionarios debe ser reparado porque esos restos forman una herencia que debe vigilar la gratitud nacional: no son del Gobierno sino del pueblo de la República, y ningún funcionario puede profanarla. Que devuelvan esos dientes al patriota que menos comió en su gloriosa vida con los dineros de la Nación”.

Y la revista Caras y Caretas publicó una caricatura de aquél momento, en donde Belgrano se yergue desde dentro de su tumba y, señalando con su dedo índice izquierdo a los Ministros profanadores, les espeta: “¡Hasta los dientes me llevan! ¿No tendrán bastante con los propios para comer del presupuesto?”.

En julio del año 2010 los diarios informaron que el Convento en cuya entrada se encuentra levantado el Mausoleo no tenía gas y por lo tanto, en mayo anterior se había apagado la llama votiva que allí recuerda al General Belgrano.

El suministro de gas fue reinstalado y la llama encendida nuevamente en el mes de noviembre del mismo año, con una ceremonia oficial que incluyó la presencia del Regimiento de Patricios. La falta de gas había obedecido a que la Iglesia no contaba con red habilitada para la circulación de ese fluido.

En el Mausoleo se ha impreso, también en homenaje, la frase en latín “Studis Provehendis” que significa “proveedor de estudios”, en alusión a la donación que Belgrano hiciese de los 40.000 pesos que la Asamblea del Año XIII le otorgase como premio por sus triunfos en las batallas de Tucumán y Salta, con cargo a la construcción de cuatro escuelas “de primeras letras”, como especificó el propio donante.

La primera de ellas se construyó en el año 1974, en Tarija (Bolivia); la de Tucumán comenzó a funcionar en 1998; en este último año se puso en marcha el mecanismo licitatorio para la construcción de la escuela a ser situada en Santiago del Estero (obras que nunca concluyeron, aparentemente) y en el año 2004 se inauguró -parcialmente- la escuela correspondiente a la Provincia de Jujuy.

En el año 2007 fue sustraído del Museo Histórico Nacional el reloj de oro con el que Belgrano había pagado los servicios de su médico, en su lecho de muerte. Ese reloj le había sido obsequiado por el Rey Jorge III de Inglaterra.

Se alude recurrentemente a la pretendida condición de homosexual de Belgrano. Aún cuando se tiene por cierto desde los historiadores, que el prócer tenía una voz aflautada (Dorrego se burló públicamente de ello y San Martín, entonces, lo sancionó severamente, echándolo de la ciudad de San Miguel de Tucumán) y que gustaba de usar ropas de color verde (una excentricidad para los cánones de la moda de la época y que le valió entonces el mote de “General Cotorrita”).-

“No existe evidencia alguna que indique que Belgrano hubiese sido homosexual; el hecho de que fuera soltero no prueba, como muchos han sugerido, que no se sintiera atraído por las mujeres; al contrario, a falta de una esposa, se sabe que tuvo varias mujeres y que, aunque no los reconoció, tuvo dos hijos”.

Después de su fallecimiento Belgrano ha debido soportar que sus restos sean repartidos como souvenirs, entre Ministros del Poder Ejecutivo, es decir, por quienes se supone que deben demostrar los más altos índices de honestidad, ética personal y moral pública. Los restos hoy están completos en su Mausoleo, gracias al periodismo, y a nadie más. Dios lo tenga en la gloria.-

Modificado por última vez en Sábado, 20 Junio 2020 22:40

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