CADA VEZ MÁS CERCA DE LA PREHISTORIA. PODRÍAN VENDER MEDICAMENTOS EN KIOSKOS

El gobierno de Javier Milei sigue avanzando con la destrucción de la estructura legal del país con un nuevo paquete de desregulación económica que promete modificar cómo y dónde se venden los medicamentos en la Argentina. El mayor daño se ubica en la incapacidad de control de los productos a la venta.-
El ministerio a cargo del diabólico Federico Sturzenegger está trabajando en medidas que modificarían el decreto-ley 17.565 una norma, vigente desde hace décadas, que regula el funcionamiento de las farmacias y su control en todo el país.
Si se concreta, para el sector en Río Negro sería un nuevo golpe, tras la ley de desregulación votada el 30 de abril. Hoy, las especialidades medicinales solo pueden venderse en farmacias y bajo supervisión farmacéutica. La única excepción es Farmacity, que ganó un amparo en la Justicia y opera bajo un esquema diferenciado.
La idea del Gobierno nacional es permitir que medicamentos de venta libre se exhiban en góndolas de cualquier comercio, sea kioscos o supermercados. Obviamente el trasfondo es un problema de dinero que devoran las empresas entre sí, no de control de lo que consuminos.-
Según un reciente estudio de CILFA, la venta de medicamentos de venta libre (OTC) en Argentina llegó a mover unos u$s 1.138 millones anuales, lo que representó aproximadamente el 11% del mercado farmacéutico total.
Qué medicamentos podrías comprar fuera de farmacias
La desregulación se enfocaría en productos que no requieren receta médica. Analgésicos comunes, antiácidos y otros remedios de venta libre serían los primeros en liberarse. El esquema habilitaría su comercialización en supermercados, kioscos y otros establecimientos. También ampliaría la venta online con entrega a domicilio, un modelo que ya opera en otros países.
Los medicamentos bajo receta quedarían fuera de esta flexibilización. Por ahora, esos productos seguirían vendiéndose exclusivamente en farmacias con control profesional.
En la práctica, significaría que un analgésico para el dolor de cabeza estaría disponible en la góndola de un supermercado, al lado de productos de higiene personal. Pero también que la falsificación de envases y contenidos tendría plenamente abierta la posibilidad de la estafa al tener cada vez menos control estatal lo que consumimos, por la expansión del mercado.-








