ANGIOPLASTIAS CORONARIAS: UNA PRÁCTICA CASI AMBULATORIA QUE SALVA VIDAS

Sábado, 18 Septiembre 2021 14:00 Escrito por  Publicado en Opinión

Nota de opinión de Jose Maria Oribe (*): Gracias a las nuevas tecnologías y a la capacitación de los cardioangiólogos, ofrecen una seguridad y eficacia muy cercana al 100%, y con tiempos de recuperación muy reducidos, que permiten que los pacientes rápidamente retomen sus actividades cotidianas. Son cirugías cardíacas mínimamente invasivas que se realizan por cateterismo, con el objetivo de restablecer el flujo de sangre en el interior de una arteria. Constituyen el

procedimiento de primera elección ante la necesidad de revascularización, tanto de las arterias coronarias como la de otros territorios del cuerpo. Se estima que en la Argentina se realizan unos 45 mil procedimientos por año, lo que equivale a uno cada 12 minutos.

Desde el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) destacaron el crecimiento tecnológico y la capacitación humana para el desarrollo de los procedimientos por cateterismo, entre los que sobresalen la angioplastia coronaria y los reemplazos de válvulas.

En ambos casos, ingresando por la muñeca (vía radial) o por la ingle (femoral) se logra mediante un catéter desobstruir una arteria tapada o reemplazar una válvula que está funcionando mal, sin necesidad de recurrir a la operación tradicional a través del esternón. Son técnicas muy seguras, con un nivel de eficacia cercano al 100 por ciento.

“La tecnología acompañó el crecimiento de estas prácticas y hoy nos permite realizarlas en tiempos efectivos que oscilan entre los 60 y los 90 minutos. Además, -dependiendo del estado del paciente- muchas veces queda internado solo una noche para control y en ocasiones puede regresar a su domicilio en el mismo día. Los equipamientos son más precisos y tanto los stents como las válvulas cardíacas son de calidad muy superior respecto de lo que utilizábamos hace 10 o 15 años.

También los cardioangiólogos se han capacitado en el empleo de estas modernas técnicas y hoy es posible encontrar equipamiento y especialistas entrenados en la gran mayoría de las ciudades con grandes poblaciones de todo el país, tanto en centros privados como en hospitales públicos”, sostuvo el Dr. Diego Grinfeld, presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).

Desde el CACI estiman que se realizan en nuestro país unas 45 mil angioplastias anuales, lo que significa en promedio 1 cada 12 minutos. Este nivel de prácticas disminuyó durante la cuarentena más estricta, debido a que se pospusieron los procedimientos que no eran de urgencia y muchas otras no se realizaron porque la gente concurrió menos a las guardias médicas por temor al contagio, pero se espera que poco a poco los niveles vayan reestableciéndose y se recuperen los valores históricos de este tipo de intervenciones.

“Si sumamos a todos los tipos de cateterismos, entre los que además de las angioplastias y los reemplazos valvulares tenemos a las angiografías (procedimiento puramente diagnóstico y exploratorio) y en otros territorios como las arterias renales y carótidas y los de arterias y venas en miembros inferiores, seguramente estaremos hablando de más de 200 mil intervenciones cada año”, agregó el Dr. Martín Cisneros, vicepresidente del CACI.

Para el Dr. Alejandro Cherro, expresidente del CACI, las angioplastias son el recurso de elección para tratar el infarto y las obstrucciones y estrechamientos coronarios; suelen ser realizadas ante situaciones de urgencia o programadas en cuadros de menor gravedad. “Estamos hablando de cirugías cardíacas prácticamente ambulatorias, con anestesia local y con un posoperatorio muy amigable para el paciente. En 24 horas regresa a su casa y en 6 o 7 días ya puede volver al trabajo o retomar con normalidad sus actividades cotidianas, siempre bajo el control y la recomendación de su médico, por supuesto”.

“La vía radial, que consiste en ingresar el catéter por la muñeca, es una práctica que ha crecido mucho en los últimos años, utilizándose prácticamente en 8 de cada 10 intervenciones; nos ofrece algunas ventajas clínicas y un mayor confort para el paciente. No obstante, es importante aclarar que no es para todo el mundo y muchas veces la decisión de utilizar una vía u otra se toma en la sala de hemodinamia, de acuerdo al grosor y el estado de las arterias de cada paciente, entre otros aspectos que evalúa el cardioangiólogo”, aclaró por su parte el Dr. Daniel Berrocal, expresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

Con respecto a los reemplazos de válvulas, entre los más novedosos se destaca el implante de la válvula aórtica por vía percutánea (TAVI por su sigla en inglés) que se utiliza mayoritariamente en pacientes con estrechamiento (estenosis) de la válvula aórtica y riesgo quirúrgico significativo; también las intervenciones por cateterismo de la válvula mitral, en las cuales se implanta un dispositivo similar a un clip metálico, que corrige el mal funcionamiento facilitando un mejor cierre de la válvula. Otra técnica que va cobrando adeptos es el reemplazo de la válvula pulmonar, un procedimiento que consiste en corregir una deficiencia congénita en esta válvula mediante el implante de una malla o prótesis.

“Estás técnicas han demostrado que, dependiendo del tipo de patología, pueden utilizarse con éxito desde en recién nacidos prematuros hasta en individuos de más de 90 años. No obstante, pese a sus múltiples beneficios, no siempre sustituyen al bypass coronario o a cirugías mayores para reemplazo de válvulas; cada situación médica y cada individuo son un caso en sí mismo y será el equipo médico en conjunto con el paciente los que tomarán la mejor decisión posible evaluando el contexto general para ese momento”, concluyó el Dr. Grinfeld.

Acerca de las angioplastias

Durante el procedimiento, bajo anestesia local se realiza una punción (en la ingle o muñeca) para ingresar al sistema vascular arterial con un catéter de aproximadamente 2 milímetros de diámetro y 1 metro de largo. Al llegar a la zona dañada, se inyecta una sustancia de contraste y, con la ayuda de los rayos X, se observa en un monitor el nivel y la característica de la obstrucción, estudio que hasta aquí se conoce como ‘coronariografía’.

Una vez detectada la obstrucción, se avanza con un pequeño balón en la punta del catéter al que se lo insufla con líquido para desobstruir la luz de la arteria y luego se coloca un stent para sostener la pared del vaso y que no se produzca una reobstrucción. La mayoría de los stents son liberadores de drogas, cuya finalidad es contribuir a evitar la reobstrucción del vaso. Este proceso completo es el que se conoce como angioplastia transluminal coronaria (ATC).

(*) Jose Maria Oribe para JM Oribe comunicaciónes

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