ABORTO: ILEGITIMIDAD LEGISLATIVA Y EJECUTIVA

Sábado, 09 Enero 2021 13:30 Escrito por  Publicado en Opinión

Nota de opinión de Roberto Fermin Bertossi (*): Sin estar contemplado expresamente en su plataforma electoral, el presidente Alberto Fernández súbita e ilegítimamente propuso la legalización del aborto. Previa aprobación de diputados en la Cámara Baja, este 29 de diciembre ppdo. y después de casi 14 horas de debate, la Cámara Alta aprobó legislativamente el aborto con 38 votos a favor, 29 en contra y 1 abstención, bajo la denominación: Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Más allá de posicionamientos, pensamientos, creencias y votaciones estrictamente personales, se trató tanto de una iniciativa como de una sanción legislativa, palmariamente ilegítima preñada de ajenidad popular.

Adviértase puntualmente en este tema fuerte del aborto, que tanto diputados y senadores del Frente de Todos como los de Juntos por el Cambio cuando votaron negativamente igual que aquellos que lo hicieron afirmativamente, desconocían la voluntad personal de los propios ciudadanos argentinos que los ungieron tales, con la exigua excepción en términos electorales del Nuevo MAS y del FIT que sí formularon –sin agachadas- una referencia explícita en sus plataformas electorales a la necesidad de legalizar el aborto.

En otras palabras, la ilegitimidad además de viciar la ley, hizo prevalecer inaceptablemente “mismidad” sobre “alteridad”, una alteridad cooperativa esencialmente imprescindible en términos democráticos, constitucionales y republicanos de un cabal Estado de derecho.

Definitivamente, los legisladores que definieron la legalización del aborto, votaron alienados como ser otro en mí mismo. Paradójicamente la filosofía marxista trabajó el devastamiento del ser en ser otro en mí mismo.

Como afirma Gregorio Kaminsky,  no  parece  aventurado sostener que ignorar  la  dimensión del Otro (alteridad peligrosa y amenazante)  refleja la insuficiencia propia de la identidad en el egoísmo especulativo de la mismidad, esa que legislativa y ejecutivamente definió mayoritaria y favorablemente legalizar el aborto.

Mismidad especular y auto-identificatoria, que no reconoce otra-otredad; identidad que se pretende autosuficiente, soberana de sus acciones y pasiones, en la gobernabilidad de sí misma (o servidumbre de nuevas nomenklaturas) alienada de toda alteridad, y que se ha auto producido en el rostro hostil a toda hospitalidad ciudadana y de ciudadanía cooperativa del otro que piensa distinto, dando por hecho, individualmente, no solo aquello que no existe, sino aquello que cooperativamente se niega desde su mera hipótesis.

Denegada la otredad, rechazado el ser como existencia social, repudiado el ‘entre’ como instancia de  mediación,  existe  una  adulteración  de  actos  propios de la mismidad, una soberbia individualista de la mismidad; en una palabra, suficiencias de la mismidad que testimonian su misma insuficiencia, fragilidad y debilidad, en este caso,  de suficiente  legitima y legal representatividad popular.

La insuficiencia de la mismidad debe acompañarse,  para  constituir  esta  soberbia  autosuficiencia,  de  la  imaginaria  construcción  de  una  ajenidad otra, en una representación de lo otro que puede tener  -y  ha  tenido-  muchas  características,  pero  existe una que no debe faltar o fallar: la de no revelar especular y patéticamente esta insuficiencia, al menos en este caso ante esta ilegitima votación del aborto.

Así las cosas, con acepción de pertenencias o adhesiones políticas partidarias singulares, ante esta novísima legislación del aborto existen innumerables ciudadanos defraudados en su buena fe cívica, en tanto y en cuanto sabiendo  que sus diputados y senadores votarían por el sí, no los hubieran elegido electoralmente; exactamente lo mismo que otros innumerables ciudadanos que ignoraban de aquellos que votarían por el no.

Preconclusiva y evidentemente, estamos ante otro caso de cinismo político intelectual y electoral que umbilicalmente se nutre de ilegitimidad e individualismo especulativo corporativo, dado que todo esto se pudo  evitar cooperativamente mediante previsiones constitucionales específicas como la consulta popular o referéndum previo.

Finalmente, reluce claro tanto la ilegitimidad y por ende, la ilegalidad e inconstitucionalidad de la norma sancionada como Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Por último el cierre para el profesor Kaminsky… "(…) Porque también el acto de la escritura es un acto en el que aun en la máxima identidad y sin advertirlo uno escribe por interpósita persona, por quienes no pueden escribir, quienes sin saber o poder escriben en mí, por los desaparecidos –muertos vivos– que en mi aparición escritural (me) hablan con los múltiples rostros de la vida. No es necesario el pedestal representativo de los que hablan o escriben por los que no tienen voz: mi voz es la voz de uno que está poblada por aquellos cuyas voces no están ni serán proferidas pero sí interferidas en la escritura. ¿Es que yo represento las voces acalladas o, precisamente al contrario, son esas voces acalladas las que (se) expresan en mí?"

(*) Roberto Fermín Bertossi - Docente e investigador universitario - Experto CoNEAU / Cooperativismo

Modificado por última vez en Sábado, 09 Enero 2021 22:20

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