RATIFICARON PRISIÓN PREVENTINA Y RECHAZARON LEGÍTIMA DEFENSA EN HOMICIDIO DE EL BOLSÓN

La Justicia de Río Negro volvió a rechazar un planteo de la defensa de Richard Salazar y confirmó que seguirá con prisión preventiva en la causa por el homicidio ocurrido en octubre en El Bolsón, donde está acusado de haber matado a Julián Salvo.
Al cabo de dos audiencias realizadas esta semana, el defensor Hugo Cancino no logró cambiar el rumbo del expediente. El juez de garantías César Lanfranchi había dispuesto el lunes la continuidad de la prisión preventiva hasta el 2 de junio y este viernes el juez Martín Arroyo ratificó la medida y descartó la hipótesis de legítima defensa “privilegiada”.
Salazar está acusado de haber atacado y dado muerte a Julián Salvo mediante varias puñaladas en un hecho ocurrido en octubre de 2025. Según la fiscalía, la víctima y otro hombre habían ido por la noche al domicilio del imputado a comprar drogas, se produjo una riña y la agresión mortal ocurrió en la esquina de Las Heras y Cacique Linares, a unos 20 metros de la vivienda.
Cancino desplegó distintos argumentos para desligar a su defendido y pidió el levantamiento o la morigeración de la medida cautelar.
La defensa cuestionó la acusación y pidió la libertad
El defensor sostuvo que “la teoría fiscal no tolera un contraste serio con las evidencias incorporadas”, dijo Hugo Cancino. También afirmó que “la prisión preventiva que cumple el acusado desde hace seis meses no se puede sostener como si la hipótesis fuera limpia y corroborada”, agregó.
Según su planteo, Salvo y su acompañante ingresaron “saltando el cerco” a la vivienda de Salazar, intentaron abrir el baúl de su auto y allí comenzó la pelea. Cancino cuestionó además el testimonio principal, al señalar que el testigo refirió “planazos” con un arma blanca, pero no los puntazos mortales.
También indicó que otros testigos no vieron un arma en poder del imputado ni que la pelea se trasladara hasta la esquina. En ese marco, remarcó que “el dato central es el ingreso ilegítimo a la vivienda, de madrugada y a los gritos, en busca de drogas”, dijo Hugo Cancino.
El abogado insistió en la inocencia de su defendido y negó que haya presionado a testigos desde la cárcel. “Es un trascendido carcelario de oídas, no probado”, aseguró Hugo Cancino.
Fiscalía y querella sostuvieron la acusación
El fiscal Francisco Arrien (foto) defendió la acusación y el valor del testimonio principal. Señaló que la víctima “fue ultimado por Salazar, en la esquina” y afirmó que la verosimilitud del caso está “plenamente acreditada” en esta etapa.
En la misma línea, el querellante Leandro Cortés sostuvo que Salvo recibió 14 heridas de arma blanca, incluidas lesiones defensivas, mientras que el imputado no presentaba lesiones. Afirmó que la evidencia es “abrumadora” y que el testimonio presencial resulta suficiente para sostener la acusación. Ambas partes se opusieron a cualquier modificación de la prisión preventiva.
El juez rechazó la legítima defensa y mantuvo la preventiva
El juez Martín Arroyo indicó que en esta etapa no se requiere certeza sino probabilidad. Señaló que existe un cuadro de sospecha basado en más de un testigo que ubica a Salazar en la pelea y con un arma blanca.
En ese sentido, sostuvo que “aunque no lo hayan visto asestar la puñalada es de sentido común que pudo ser Salazar quien provocó la herida compatible con el arma”, dijo Martín Arroyo. Agregó que un análisis más profundo corresponde al juicio oral.
Finalmente, resolvió mantener la prisión preventiva por dos meses más al considerar que existen riesgos procesales. Indicó que el imputado tiene conocimiento y vínculo con testigos, lo que podría derivar en presiones o influencias.
El magistrado concluyó que se trata de un hecho cometido con violencia y que, por ese motivo, resulta necesario sostener la restricción de la libertad mientras avanza la investigación.








