EL LAGO DE LA ANTÁRTIDA QUE NO SE CONGELA HASTA -50 GRADOS CENTÍGRADOS

En la Antártida, donde el termómetro cae a -50°C y nunca llueve, existe un cuerpo de agua tan salado que desafía las leyes de la física. Su nombre honra a dos pilotos de helicóptero: Don Roe y John Hickey. Su origen, sin embargo, ha sido un misterio durante más de medio siglo.
Corría el año 1961 cuando dos tenientes pilotos de helicóptero, Don Roe y John Hickey, sobrevolaban el extremo occidental del Valle Wright, en la Tierra de Victoria en la Antártida. Lo que vieron desde el aire cambiaría la hidrología para siempre: una pequeña masa de agua de color oscuro, encajonada entre la Cordillera Asgard al sur y la Cordillera Dais al norte, justo al oeste del Lago Vanda.
Nadie esperaba encontrar agua líquida allí. Los Valles Secos de McMurdo son el lugar más parecido a Marte que existe en la Tierra. Como señala un informe de la NASA: Rara vez nieva y nunca llueve en los Valles Secos de McMurdo. Las temperaturas invernales pueden descender a -50 grados Celsius, y los pocos estanques y lagos de los valles están cubiertos por hielo de varios metros de espesor.
Pero aquella masa de agua no tenía hielo. Los pilotos, que dieron nombre al descubrimiento —Don por Don Roe, Juan por John Hickey—, habían encontrado el que sería reconocido como el cuerpo de agua más salado del planeta: el Lago Don Juan, o Don Juan Pond.
La paradoja del agua que no se congela
Para entender por qué Don Juan Pond es tan extraordinario, hay que comprender una regla básica de la naturaleza: el agua dulce se congela a 0°C. El agua del mar, con su salinidad del 3,5%, lo hace a -2°C. Pero Don Juan Pond opera en otra dimensión.
Con una salinidad que supera el 40% —llegando a alcanzar picos de 474 gramos de sal por litro—, este pequeño lago es 30% más salado que el Mar Muerto, que tiene un 34%. El Gran Lago Salado de Utah oscila entre el 5 y el 27%. Los océanos de la Tierra, como hemos dicho, se quedan en un modesto 3,5%.
¿Qué significa esto en la práctica? Que el agua de Don Juan Pond puede permanecer líquida a temperaturas de -50°C. Como explica un estudio científico: Esta salinidad causa una depresión significativa del punto de congelación, permitiendo que el lago permanezca líquido incluso a temperaturas tan bajas como -50°C.
La explicación es sencilla aunque el fenómeno sea extraordinario: las partículas de sal se interponen entre las moléculas de agua, impidiendo que formen la estructura cristalina que conocemos como hielo. Es como si millones de pequeños separadores impidieran que las moléculas se den la mano para formar ese entramado hexagonal que llamamos hielo.
Un lago que aparece y desaparece
Si algo caracteriza a Don Juan Pond es su naturaleza cambiante. Cuando fue cartografiado por el Servicio Geológico de Estados Unidos en 1977, su superficie era de aproximadamente 0,25 kilómetros cuadrados. Parecía un lago respetable.
Pero en las décadas siguientes, el lago comenzó a encogerse. Entre 1993 y 1994, su profundidad máxima se describía como de un pie de profundidad (unos 30 centímetros). En enero de 1997, apenas alcanzaba los 10 centímetros. Y en diciembre de 1998, el lago estaba casi seco en todas partes excepto en un área de unas pocas decenas de metros cuadrados. La mayor parte del agua restante se acumulaba en depresiones alrededor de grandes rocas dentro del lecho del lago.
Hoy, quien visite Don Juan Pond —si es que se puede llamar visita a algo tan remoto— encontrará una extensión blanquecina de sales precipitadas, con pequeñas charcas de agua oscura que parecen resistirse a desaparecer. La imagen capturada por el Advanced Land Imager del satélite Earth Observing-1 de la NASA el 3 de enero de 2014 muestra esa forma elíptica, con un tono ligeramente más oscuro que el fondo del lago cubierto de costras de sal. (LBV)








