SUPER «EL NIÑO» EN EL HORIZONTE, OCÉANOS EN CAMBIO Y UNA SEÑAL POSITIVA EN ENERGÍA

Nota de opinión de Enzo Campetella (*): Hay algo en los datos de esta semana que llama la atención. No es solo que el planeta siga calentándose. Es la sensación de que algunas piezas empiezan a moverse de otra manera, como si el sistema estuviera entrando en una fase distinta.
El cambio climático siempre se pensó en términos de temperatura. Pero lo que empieza a cambiar ahora es el comportamiento del sistema. Y cuando eso ocurre, también cambia nuestra capacidad de anticiparlo. Esta semana, te hablo de tres señales que ayudan a entender ese giro.
Los meteorólogos están advirtiendo sobre la posible aparición de un “Super El Niño”, una versión más intensa del fenómeno que ya conocemos. Según análisis recientes y proyecciones de centros internacionales, existe una probabilidad creciente de que el Pacífico ecuatorial entre en una fase cálida en 2026 que podría intensificarse en los meses siguientes.
Estos eventos no son nuevos, pero sí lo es el contexto en el que podrían ocurrir ahora: un planeta más caliente que amplifica sus efectos, tal como advierten investigaciones recientes y reportes citados por la NOAA y centros de predicción climática.
Qué podría pasar
Un Super El Niño puede elevar las temperaturas globales a niveles registrados sin precedentes. Esto ocurre porque el calor liberado desde el océano Pacífico se suma al calentamiento global de base, generando picos térmicos que superan lo esperado y alteran patrones de lluvias, sequías e incendios a escala global.
Por qué importa ahora. La combinación de variabilidad natural + cambio climático está empezando a producir eventos más extremos de lo que los modelos anticipaban. No es solo un fenómeno puntual: es una señal de que el sistema tiene más energía disponible para amplificar extremos.
El océano cambia… en silencio. Mientras la atención suele centrarse en la atmósfera, los océanos están atravesando cambios profundos y menos visibles. Nuevas investigaciones, como las difundidas por Meteored, muestran que el océano está modificando su estructura interna: circulación, distribución de calor y comportamiento químico.
Qué está pasando realmente
No se trata solo de que el océano se caliente. Se está “reprogramando”. Esto implica cambios en cómo transporta energía alrededor del planeta, afectando desde corrientes marinas hasta patrones de lluvia en distintas regiones.
Impactos que ya empiezan a aparecer. Estos cambios afectan ecosistemas, pesca y clima regional, incluso antes de que sean plenamente visibles en superficie. Es un proceso lento, pero con consecuencias profundas y duraderas.
La energía del planeta fuera de equilibrio
La cuenta que no cierra. El sistema climático de la Tierra funciona como un balance entre la energía que entra del Sol y la que vuelve al espacio. Ese balance está roto. Y ahora sabemos que más de lo que creíamos.
Qué descubrieron los científicos. Estudios recientes, difundidos por Live Science, muestran que el desequilibrio energético del planeta —la energía extra que queda atrapada— es significativamente mayor que lo que indican los modelos climáticos actuales.
Lo más inquietante: aún no está claro por qué. Por qué esto cambia el escenario. Si los modelos están subestimando este desequilibrio, también podrían estar subestimando la velocidad del calentamiento futuro. Es decir, el cambio climático podría avanzar más rápido de lo previsto.
Una buena noticia: Uruguay y la transformación energética. En contraste con estas señales de presión, aparece un caso concreto que muestra que el cambio es posible. Uruguay logró transformar su matriz energética en menos de dos décadas, alcanzando cerca del 98% de generación eléctrica a partir de fuentes renovables como eólica, solar e hidroeléctrica.
Qué hace diferente este caso. No se trata solo de tecnología. Es una combinación de política pública, inversión sostenida y visión a largo plazo, tal como analizan informes de Earth.org.
Demuestra que la transición energética no es una promesa futura, sino una realidad alcanzable cuando hay decisión.
El dato de la semana. El desequilibrio energético de la Tierra podría ser significativamente mayor de lo estimado, alcanzando valores cercanos a 1,8 W/m², lo que sugiere un calentamiento potencialmente más rápido de lo previsto.
Más allá del pronóstico… Durante años confiamos en que entender el sistema climático era suficiente para anticiparlo. Hoy empezamos a ver algo distinto. El sistema no solo cambia: también se vuelve más incierto.
Eventos más intensos, procesos invisibles y variables que ya no encajan del todo en los modelos. El desafío ya no es solo medir el cambio. Es entender un sistema que empieza a comportarse de formas menos predecibles. Gracias por estar del otro lado. (Enzo Campetella de y para Cielos y Señales)








