AGOSTINA’ …y, los yerros periodísticos !

Nota de opinión de Roberto Fermín Bertossi (*): Sin perjuicio del noble y cabal periodismo ni de las eventuales responsabilidades institucionales propias de los tres poderes de la provincia de Córdoba, la tremenda y espantosa muerte de Agostina Vega provocó una inusitada e improvisada cobertura periodística nacional, parte de la cual lució y luce impertinente e insolente en plena autopsia de la jovencita de apenas 14 años.
En efecto, algunos prepotentes comunicadores porteños por radio, televisión o movileros, sin respeto por el dolor de la familia y allegados a la víctima, sin escrúpulos humanos ni comunicacionales, con clara y lamentable inconsistencia profesional, han envilecido todo «rating o índice de audiencia» haciendo del “conchabo seudoperiodístico”, una mercancía.
El alcance y el sentido de la libertad de informar/expresión no consiste en un derecho absoluto que admita la torpeza, la tosquedad, las incontinencias dañinas, la ignorancia, la desmesura ni la estupidez lucrativa.
¿Entonces, acaso debemos continuar ignorando reclamos poco menos, clamores, de una nueva teoría del valor periodístico que debería encarar nuevos descubrimientos de la subjetividad, esta vez con sus dimensiones más ligadas a la verdad, al conocimiento, a la comunicación y el lenguaje..?
Ciertamente todo eso se corresponde con una crítica sin atributos, con una especie de tenacidad de lo imposible y un `talento´ mutante sin par que se atribuye el poder omnipotente de traducir minuto a minuto y a su modo (¿o antojo?), múltiples, diversas y simultáneas encrucijadas de la vida.
Una crítica autonomista parecería inadecuada porque, si la crítica es el momento de debilidad de las cosas, la institución periodística parece no tolerar ni querer saber nada sobre su propia trama de fragilidad.
Es del todo necesario crear culturas periodísticas autónomas y responsables ante el hartazgo de voces, palabras y figuras que respiran inadvertidamente su fractura esencial, su origen sospechado y el ocaso de ´su reinado´, en tal caso, un reino ciertamente caótico y anárquico ajeno a todo control, a toda conducta, a toda ética, a todo compromiso y responsabilidad social; pero manso esclavo de pautas publicitarias y poderosas corporaciones comunicacionales.
Esta nota puede contener una redundancia, sí, la redundancia de la verdad y de la libertad y, allí mismo, donde todavía esperamos una autocrítica periodística pendiente, vemos también la enorme oportunidad de una innovación y renovación sin demorar la imperiosa y urgente necesidad de la profesionalización, transparencia y responsabilidad para que todos podamos descifrar la información periodística adecuadamente, antes que se convierta en erróneo “credo” de muchedumbres.
Finalmente, ante “yerros periodísticos” desbordantes, optamos constructiva y edificantemente excedernos con su reverso, por la paz y el respeto de Agostina y de sus afectos. Por estos momentos, quizás el mejor homenaje y reconocimiento en vísperas del día del periodista.
(*) Roberto Fermín Bertossi – Premio Adepa-Faca, 1990 – Primera mención especial a la abogacía








