DE LA COSTA A LA REGIÓN SUR, INVERNADEROS QUE PRODUCEN TODO EL AÑO

Con 14 invernaderos distribuidos en distintos puntos de Río Negro, el programa Kilómetro 0 impulsa la producción de alimentos de cercanía, el desarrollo local, reduce la dependencia del transporte de larga distancia y hace posible que verduras frescas lleguen a las mesas durante todo el año, incluso en regiones donde el invierno, las heladas y las grandes distancias históricamente representaron un desafío.
Además de mejorar el acceso a alimentos saludables, el modelo disminuye la huella de carbono asociada al traslado de mercadería y genera nuevas oportunidades para el desarrollo local.
Desde la Costa Atlántica hasta la meseta rionegrina, la red reúne invernaderos en San Antonio Oeste, Sierra Grande, Guardia Mitre, Río Colorado, Choele Choel, dos en Luis Beltrán, Valcheta, Maquinchao, Pilcaniyeu, dos en Comallo, Trailacahue, Río Chico y Corralito. Cada uno fue diseñado de acuerdo con las características de su territorio, pero todos comparten un mismo objetivo: producir alimentos donde viven las familias, acortando las distancias entre la producción y el consumo.
Uno de los ejemplos más representativos es el de Trailacahue, un paraje ubicado a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar, donde el invernadero administrado por Susana Curilén y Juan Cui Cui demuestra que es posible producir hortalizas incluso durante la época invernal. Allí, las bajas temperaturas, las heladas y las nevadas ya no impiden el cultivo de verduras frescas que abastecen no sólo a la comunidad local, sino también a parajes cercanos que durante años dependieron de productos transportados desde cientos de kilómetros.
«Los invernaderos fueron diseñados para responder a la variabilidad climática de Río Negro, incorporando estructuras capaces de soportar temperaturas extremas y nevadas copiosas, junto con sistemas de riego que optimizan el uso del agua. Esa combinación permite sostener la producción durante gran parte del año y ampliar la oferta de verduras frescas en regiones donde el clima condicionaba la actividad hortícola», explicó el Secretario de Agricultura, Lucio Reinoso.
El programa también promueve la capacitación y el agregado de valor. En distintos establecimientos de la red, las hortalizas no sólo abastecen a familias, instituciones y escuelas, sino que también se transforman en conservas, salsas y otros productos elaborados, ampliando las posibilidades de comercialización y aprovechando mejor cada cosecha.
Ese modelo también se refleja en Pilca Viejo, donde recientemente se incorporó un nuevo invernadero que funciona de manera conjunta entre la Fundación Cruzada Patagónica y la escuela rural de la localidad. Allí, estudiantes, familias y docentes participan de todo el proceso, desde la siembra y el cuidado de los cultivos hasta la elaboración de conservas y otros alimentos con valor agregado. El espacio combina producción, aprendizaje y trabajo comunitario, generando herramientas que pueden proyectarse hacia el desarrollo local.
Cada invernadero responde a una necesidad diferente. En algunos casos abastece mercados locales; en otros garantiza el acceso a alimentos frescos en pequeñas comunidades alejadas de los grandes centros urbanos. En todos, la producción local reduce costos logísticos, mejora la disponibilidad de alimentos saludables y genera actividad económica en el propio territorio.
En una provincia marcada por una gran diversidad geográfica y climática, Kilómetro 0 demuestra que producir alimentos de calidad también es posible donde antes parecía impensado. La red acerca tecnología, conocimiento y oportunidades a cada región, permitiendo que cada vez más verduras se cultiven cerca de donde serán consumidas y que el invierno deje de ser una barrera para producir en Río Negro.








