CÁNCER DE MAMA. HAY MÁS DE TRESCIENTOS MEDICAMENTOS EN INVESTIGACIÓN

Nota de opinión de Pablo Oribe (*): Más de 300 medicamentos se encuentran actualmente en distintas etapas de investigación clínica y preclínica para el cáncer de mama.1 Para CAEMe, la cámara que reúne a las compañías biofarmacéuticas que desarrollan y comercializan medicamentos innovadores en el país, este dato refleja la magnitud del esfuerzo científico en una enfermedad para la que se avanzó enormemente en las últimas décadas, pero en la que persisten necesidades no cubiertas y se requieren nuevas alternativas para diferentes grupos de pacientes.
En prácticamente todo el mundo, el cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres.2 En Argentina, las últimas estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) indican que se registran alrededor de 21 mil nuevos casos por año, cerca de un tercio de todos los diagnósticos de cáncer en mujeres.3
Más allá de los avances terapéuticos alcanzados, se continúa investigando porque hoy se conocen cada vez mejor las diferentes características biológicas y moleculares que pueden presentar los tumores de mama y que condicionan su respuesta a los tratamientos. Además, algunos tumores pueden desarrollar resistencia a terapias que inicialmente resultaban efectivas. Por eso, comprender los distintos mecanismos que impulsan el crecimiento de las células malignas permite identificar nuevos blancos sobre los cuales actuar. 4
“Que haya más de 300 medicamentos en investigación muestra que la innovación no se detiene con los avances ya alcanzados. Cada nuevo conocimiento sobre la biología del cáncer puede abrir una puerta para investigar un tratamiento diferente. El objetivo es seguir encontrando respuestas para pacientes que hoy tienen opciones limitadas y, al mismo tiempo, desarrollar terapias cada vez más precisas”, señaló la Dra. Rosana Felice , médica asesora de CAEMe.
“Una parte importante de esta innovación se apoya en la posibilidad de conocer cada vez con mayor precisión las características del tumor, lo que cambió progresivamente la forma de tratar el cáncer de mama. A la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y los tratamientos hormonales se fueron sumando terapias dirigidas contra blancos específicos e interacción con el sistema inmune”, explicó la Dra. Felice.
Uno de los grandes hitos fue el desarrollo de medicamentos capaces de actuar sobre HER2, una proteína que se encuentra aumentada en una proporción significativa de tumores y favorece su crecimiento. Posteriormente llegaron nuevas terapias dirigidas, inmunoterapias y otras alternativas como los anticuerpos conjugados a droga. El objetivo es concentrar la acción terapéutica sobre las células que se busca atacar y reducir la exposición de tejidos sanos.4˒5
“La innovación farmacéutica es un proceso continuo y de largo plazo. Los avances que hoy están cambiando la vida de muchas pacientes son el resultado de años de investigación, y los medicamentos que actualmente se están estudiando buscan dar respuesta a los desafíos que todavía tenemos por delante. Seguir investigando permite transformar necesidades no cubiertas en nuevas posibilidades de tratamiento”, agregó Carolina Sian , directora de asuntos regulatorios de CAEMe.
La innovación terapéutica, sin embargo, no modifica una regla fundamental frente al cáncer de mama: cuanto antes se detecta, mayores son las posibilidades de curación. La mamografía puede encontrar lesiones muy pequeñas, incluso antes de que sean palpables, lo que permite que el tratamiento comience en etapas más tempranas, con mejor pronóstico.6
“ Ha habido avances terapéuticos muy significativos, pero sigue siendo fundamental la detección a tiempo. La mamografía es una herramienta sencilla y conocida que permite encontrar la enfermedad tempranamente. Reforzar la concientización y realizar los controles con la periodicidad que corresponda contribuirá a que cada vez más mujeres puedan vivir más y mejor tras un diagnóstico de cáncer”, afirmó Carolina Martinenghi, directora de Comunicaciones de CAEMe.
En una enfermedad tan frecuente y diversa como el cáncer de mama, cada nuevo conocimiento abre la posibilidad de encontrar una respuesta para pacientes que todavía la necesitan. Ese es el horizonte de la investigación: seguir ampliando las opciones y lograr que los avances científicos se traduzcan en más sobrevida y mejor calidad de vida.
(*) Pablo Oribe de y para JM Oribe comunicación








