INQUIETUD POR LAS FINANZAS EN EL GOBIERNO NACIONAL

Nota de opinión de Luciana Glezer (*): La economía no le está dando buenas noticias a Luis Caputo. La recesión erosiona la recaudación, el superávit fiscal exige una contabilidad cada vez más creativa y la inversión acumula señales de agotamiento. Mientras tanto, la deuda en pesos crece y el programa financiero necesita dólares que el mercado se resiste a prestar.
En ese contexto, la aparición de Alberto Ades en el gabinete de Milei, acompañada por la sugestiva ausencia de Toto, alimentó una pregunta que hasta hace poco parecía inconveniente: ¿el Presidente está buscando un reemplazo para su ministro estrella?
El REM volvió a enfriar las expectativas de crecimiento y la caída de la inversión compromete algo más que el próximo trimestre. Y pese a la recesión, la inflación en la Ciudad volvió a subir, anticipando un mal dato para septiembre.
Y afuera tampoco sobra entusiasmo. El alivio financiero asociado al efecto Bolsonaro duró menos de 48 horas. Volvieron las caídas de bonos y acciones, con un riesgo país que sigue bien arriba de los 500 puntos, complicando el acceso al crédito, justo cuando Caputo más lo necesita.
MALA JUGADA DE LOS MESSI DE LAS FINANZAS
Mientras los bancos centrales del mundo acumulaban oro y su cotización alcanzaba máximos históricos, Santiago Bausili y Luis Caputo apostaron a cubrirse contra una caída del metal, en una jugada financiera que le causó al Banco Central una pérdida superior a los 1.000 millones de dólares, como reveló la Auditoría General de la Nación (AGN).
Pero una mala lectura del mercado no constituye administración fraudulenta. La cuestión más delicada es otra: el destino de los lingotes que salieron del país en una operatoria rodeada de hermetismo. El Banco Central nunca difundió información suficiente para establecer dónde está depositado el oro, bajo qué condiciones contractuales y, sobre todo, si fue utilizado como garantía de operaciones financieras, una sospecha que agitó el liberal crítico del mileismo y experto en mercados, Carlos Maslatón.
Sandleris, no gastaron esa plata por cubrirse con puts. Perdieron 1000 palos porque hicieron muchas cosas más. Es evidente que lanzaron calls y tal vez futuros porque veían el oro para abajo. Los corrieron, debieron reponer garantías y no tenían cómo. Entonces mandaron las reservas de oro afuera y las caucionaron para pagar el margin call. Son irresponsables, inútiles y se creyeron muy listos poniéndose negativos cuando la onza valía 2000 USD. Es trágico seguir mandando jugadores de mesa de dinero con plata ajena a los cargos públicos. (Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) October 9, 2026) –
(*) Luciana Glezer de y para LPO








