ABDALA: «CORTÉS NO QUIERE ELIMINAR LA BUROCRACIA, QUIERE MENOS CONTROLES»

El intendente Walter Cortés confirmó en estos días que quiere una Carta Orgánica moderna para Bariloche. En ese contexto promovió eliminar la Defensoría del Pueblo, achicar el número de concejales e implementar la consulta popular como mecanismo de gestión para «evitar la burocracia».
“Cortés no quiere eliminar la burocracia, quiere menos controles», retrucó la legisladora de Juntos, Marcela González Abdala. Y agregó: «Quiere manejar el municipio como manejó siempre su gremio: de manera autoritaria y violenta».
Así, la dirigente le metió picante al debate que viene en la ciudad, que este año convocará a elecciones de convencionales para la reforma de la constitución local. Las declaraciones de Abdala se producen además, cuando Cortés adelantó que para esa elección podría generar un acuerdo con el gobernador Alberto Weretilneck.
«Cortés quiere convertirse en Emperador, habla de darle más poder al Ejecutivo, contar con todas las facultades y esto es realmente preocupante más aún porque viene de un sindicalista que estuvo preso por defraudación al Estado, (en realidad la Corte hizo lugar a los recursos de casación, anularon las sentencias y declararon la extinción de la causa) que además parece despreciar la democracia que tanto nos costó recuperar” aseveró Abdala, y dinamitó los puentes políticos entre el PUL y Juntos.
La legisladora indicó que “cada 20 años nuestra Constitución local debe ser revisada y actualizada. No para destruirla ni deslegitimarla, sino para mejorarla a partir de la experiencia y de los cambios que atravesó la ciudad con el paso del tiempo. Necesitamos una Carta Orgánica que reivindique los derechos de los barilochenses, que proteja nuestros recursos y que sea dinámica». En esa línea, González Abdala sostuvo que Cortés gobierna una ciudad que parece despreciar, porque cada vez que habla desvaloriza su historia y el proceso colectivo que la convirtió en lo que es hoy.
“Bariloche no nació de la nada ni fue producto del azar. Fue construida por generaciones de vecinos y vecinas que, con errores y aciertos, levantaron sus instituciones, su entramado social y su identidad. Quienes somos nacidos y criados en esta ciudad honramos esa historia y trabajamos para mejorarla, no para negarla ni insultarla”, afirmó.
“Hay muchas cosas para mejorar, discutir y cambiar, pero una cosa es el debate crítico y otra muy distinta es describir a la ciudad desde un lugar de enojo, resentimiento o desprecio, especialmente cuando se ocupa un cargo de enorme responsabilidad otorgado por la propia comunidad a la que se descalifica”, agregó. Y concluyó: «Bariloche necesita liderazgo que convoque y construya futuro, no un Emperador que pretenda llevarse todo por delante”. (ADN)









