Vinos que a través de sus etiquetas recuerdan el paso de Darwin por la Patagonia

Las ilustraciones del dibujante a bordo del Beagle permanecieron por más de cien años en la familia Menéndez hasta llegar a las etiquetas de sus tintos. En el restaurante con dos estrellas Michelin Aramburu, en Recoleta, al igual que en una vinoteca de Palermo o en una de París, San Pablo o Reikiavic, es posible hallar vinos cuyas etiquetas se ilustran con parte del registro gráfico de una de las expediciones más relevantes de la historia. La que a bordo del HMS Beagle trajo a Charles Darwin a la Patagonia, convirtiéndose en parte de su inspiración para escribir su revolucionaria obra La evolución de las especies.
Las ilustraciones realizadas por el paisajista y dibujante a bordo del Beagle Conrad Martens –con anotaciones de puño y letra del capitán de la expedición, Robert FitzRoy– se encuentran en las etiquetas de los vinos Araucana Azul y Parcela Única.
Allí llegaron tras haber pasado de generación en generación en la familia Menéndez, en un viaje en el tiempo que tiene como punto de partida la visita que en 1912 José Menéndez, un asturiano que a mediados del siglo XIX vino a Buenos Aires y de allí se aventuró a la Patagonia, hizo a Leonard Darwin (hijo de Charles) en su casa ubicada al sur de Londres.
Quien cuenta la historia es su tataranieto, Felipe Menéndez, fundador de la bodega patagónica Ribera del Cuarzo.
“El 27 de diciembre de 1831, Darwin y FitzRoy zarparon del puerto de Plymouth, Inglaterra, en un viaje de exploración que tenia como finalidad dibujar los mapas de las costas de Sudamérica –relata Menéndez–. FitzRoy ya había hecho una expedición con anterioridad, como segundo de mando a bordo, pero en ese primer viaje su capitán se suicidó en Puerto Hambre, sobre el estrecho de Magallanes. A partir de ahí FitzRoy internalizo la idea de llevar en su segundo viaje a un civil con quien romper la soledad del mando que durante meses la disciplina militar le imponía a un capitán de la marina inglesa.
Por ese entonces le habían presentado a Darwin, que era un joven estudiante de Cambridge con mucho interés en la naturaleza, a quien invitó a participar de su segundo viaje. Para Darwin, que en ese momento tenía cero condiciones de explorador y aventurero, esta fue su primera gran salida al mundo natural. En esa primer gran salida FitzRoy y Darwin dieron la vuelta al mundo juntos durante 5 años en un barquito de apenas 28 metros de largo.
–¿Cuál era la finalidad de los dibujos de Martens?
–Martens hizo con lápiz lo que hoy haría un fotógrafo con su cámara. Para la cartografía registraba el perfil de la costa. Así, cuando llegaron a Tierra del Fuego y se encontraron con ese paisaje y con los yaganes que vivían allí, Martens documentó todo a través de sus dibujos, algunos en blanco y negro, otros en color. Son cientos los dibujos que ilustran los libros de viaje de la expedición, pero hay nueve que estuvieron desde hace más de cien años en mi familia.
–¿Cómo llegaron estos dibujos a tu familia?
–Están en nuestra familia desde 1912, cuando mi tatarabuelo José Menéndez, que tenia una empresa naviera, viajó a Inglaterra para supervisar en Southampton la construcción de un barco. Él vivió ocho meses allí hasta que se lo entregaron. Y es durante esa estadía que lo fue a ver a Leonard Darwin, el hijo de Charles.
–¿Por qué ilustraste con ellos tus vinos?
–Son documentos históricos de la Patagonia que muestran algo que esta región tiene de maravilloso, que es que está todo por hacerse. Hoy te parás frente a Puerto Hambre o a la bahía Wulaia y ves lo mismo que se ve en esos dibujos del 1800. Es una región que sigue siendo salvaje, pero que tiene historia, que al ser el punto de conexión entre dos océanos fue tan estratégica, a tal punto que la corona inglesa envió expediciones a cartografiarla. Estos dibujos son un tesoro que estuvo siempre en la familia. Creo que son una evocación al esfuerzo de los que vivieron en el pasado y de todos los que hoy viven en la Patagonia. Ahí esta nuestra bodega, en la barda del Río Negro, y allí vamos a intentar el primer viñedo al borde del canal de Beagle. (La Nacion)








