Hace 7000 años los últimos cazadores-recolectores se encontraron con los primeros agricultores

Un análisis de la cerámica del único poblado lacustre del Neolítico temprano en el noroeste de Alemania muestra intensos intercambios culturales y una lenta transición hacia la agricultura.
Las más de 50.000 piezas de cerámica halladas en el yacimiento de Hüde I, en el lago Dümmer (Baja Sajonia, Alemania), están proporcionando una visión sin precedentes sobre cómo se produjo la transición del estilo de vida cazador-recolector a la agricultura en el norte de Europa.
Los investigadores han identificado cerámica procedente de al menos cinco culturas diferentes, lo que evidencia unos contactos mucho más intensos de lo que se pensaba entre los últimos cazadores y los primeros agricultores.
Hace más de 7.000 años, en lo que hoy es el noroeste de Alemania, un grupo humano decidió establecerse en una península rodeada de agua en el lago Dümmer. Allí, durante más de un milenio, entre el 4700 y el 3500 antes de Cristo, construyeron sus viviendas, pescaron, cazaron y, lentamente, comenzaron a adoptar costumbres de los primeros agricultores que vivían al sur. Ese lugar, conocido como Hüde I, es el único asentamiento lacustre del Neolítico temprano descubierto hasta ahora en el noroeste de Alemania.
La investigación publicada recientemente por Alexandra Philippi, arqueóloga del Landschaftsverband Westfalen-Lippe, presenta los primeros resultados del nuevo análisis de la cerámica recuperada en este yacimiento. El estudio, que se ha llevado a cabo durante más de sesenta años desde las primeras excavaciones, está revelando una historia mucho más compleja de lo que se creía sobre el proceso de neolitización en las tierras bajas del norte de Europa.
El yacimiento de Hüde I fue descubierto en 1949 durante unas obras de canalización del río Hunte, que discurre al oeste del lago. Los trabajos de drenaje y cultivo del terreno amenazaban con destruir los restos arqueológicos, lo que llevó a los arqueólogos a realizar excavaciones de urgencia en las décadas siguientes. Bajo el suelo pantanoso, encontraron un verdadero tesoro: aproximadamente 50.000 fragmentos de cerámica, 30.000 herramientas de piedra y sílex, y 50.000 huesos de animales.
Lo que hace especial a este conjunto es su diversidad. La cerámica hallada en Hüde I no pertenece a una sola cultura, sino que muestra influencias de al menos cinco grupos diferentes que convivieron o mantuvieron contactos durante el quinto y cuarto milenio antes de Cristo.
La cerámica refleja relaciones suprarregionales en todas direcciones, proporcionando evidencia de redes de intercambio dinámicas, así como procesos de transformación e innovación al final del quinto milenio antes de Cristo, explica la autora del estudio.
Un viaje hacia la agricultura que duró mil años
Mientras que en el sur de Europa la agricultura se estableció a partir del sexto milenio antes de Cristo, en el norte del continente el proceso fue mucho más lento. Los grupos de cazadores-recolectores del norte mantuvieron su estilo de vida durante más de mil años antes de adoptar las prácticas agrícolas.
Después del establecimiento del modo de vida neolítico en grandes partes de Europa Central desde mediados del sexto milenio antes de Cristo, pasaron más de 1000 años para que comenzara la neolitización de las tierras bajas, explica el artículo.
El asentamiento de Hüde I ocupa una posición clave en este proceso. Situado en la zona de transición entre las montañas bajas del centro de Alemania y las llanuras del norte, era un lugar donde se encontraban dos mundos: el de los cazadores-recolectores tradicionales y el de los agricultores que llegaban desde el sur.








