FICHA LIMPIA EN LA CARTA ORGÁNICA SOSTIENE LA ALIANZA DE LA UCR Y CC-ARI

“La Carta Orgánica se quedó mucho en el ‘qué’ y quedó muy lejos del ‘cómo’, y además prácticamente no dice nada del control y las sanciones”. Esa definición atraviesa buena parte de la propuesta de Acuerdo Cívico por Bariloche, la alianza entre la UCR y la Coalición Cívica-ARI: Ficha Limpia, organismos de control profesionalizados, límites al gasto político, otra forma de elegir concejales, protección de las tierras del Cerro Catedral y una política de Estado para el vertedero.
Entre todos los temas que enumeró, hay uno sobre el que Cascón no dejó margen para negociar: Ficha Limpia. “Para nosotros Ficha Limpia es un punto absolutamente innegociable”, afirmó. La propuesta consiste en incorporar directamente a la Carta Orgánica una inhabilitación para ejercer cargos políticos ante determinadas condenas vinculadas con corrupción, sin dejar esa regulación sujeta a una ordenanza que pueda modificarse posteriormente mediante una mayoría circunstancial.
Cascón fijó el umbral en una condena confirmada en segunda instancia. Su argumento busca separar la presunción de inocencia penal del estándar exigido para administrar recursos públicos. “Desde lo personal es inocente. Desde los derechos políticos se aplica una suspensión a partir de la segunda condena firme”, explicó.
La formulación puede generar discusión jurídica durante la Convención, especialmente en torno al alcance concreto de una eventual restricción de derechos políticos. Para Cascón, sin embargo, la cuestión forma parte de un estándar ético que la ciudad debería incorporar a su norma fundamental.
Sacar al Tribunal de Contralor de la disputa electoral
Otra de sus propuestas toca directamente el sistema político municipal. Cascón quiere que los integrantes del Tribunal de Contralor dejen de ser elegidos en las mismas elecciones que el intendente y que el organismo pase a tener una integración profesional mediante concursos de oposición y antecedentes.
“Para nosotros el Tribunal de Contralor debe salir de la esfera de la elección municipal para pasar a ser un órgano de control externo”, sostuvo antes de ofrecer un diagnóstico lapidario sobre el modelo actual: “Nadie controla al amigo o al socio político. El Tribunal de Contralor es socio político del intendente porque van en la misma lista”.
Pero tampoco propone entregar automáticamente el control a la oposición. Según su mirada, eso podría conducir al extremo contrario: que el organismo quede atrapado en el enfrentamiento político permanente.
La salida que plantea es quitarlo de esa lógica y llevarlo hacia un esquema predominantemente técnico, con profesionales elegidos por concurso y una evaluación académica. “Démosle capacidad técnica y profesional”, resumió.








