BARILOCHE POTENCIA SU PLANTA DE HORMIGÓN PARA AUMENTAR LA CAPACIDAD A FUTURO

Con el avance en la instalación de su segunda unidad de almacenamiento, la Planta Municipal de Hormigón duplicará su capacidad operativa. Esta mejora estratégica permitirá reducir costos, ganar autonomía y acelerar el ambicioso plan de pavimentación en los barrios de la ciudad.
San Carlos de Bariloche ha dado un paso fundamental en la modernización de su infraestructura de servicios con las tareas de instalación del nuevo silo en la Planta Municipal de Hormigón. Esta adquisición no es solo una pieza de metal adicional, sino el motor que permitirá transformar la realidad vial de cientos de vecinos que esperan mejoras en sus calles.
La llegada de este segundo silo representa una evolución logística sin precedentes. Al contar con una mayor capacidad de acopio de cemento a granel, la planta deja de depender de suministros fraccionados o entregas de urgencia, permitiendo una planificación a largo plazo mucho más sólida y previsible para las cuadrillas municipales que trabajan en el territorio.
Una de las ventajas más contundentes de esta inversión es el ahorro económico directo para las arcas municipales. La compra de insumos en grandes volúmenes reduce significativamente los costos por metro cúbico de hormigón producido en comparación con la adquisición a terceros. Este alivio financiero se traduce, en última instancia, en la posibilidad de extender los metros lineales de asfalto proyectados sin aumentar el presupuesto.
Además de la eficiencia en los costos, la autonomía operativa es el gran beneficio que destaca la gestión. Con dos silos funcionando en paralelo, la Planta Municipal garantiza un flujo constante de material, evitando los “cuellos de botella” durante las jornadas de intenso trabajo. Esto significa que las máquinas no se detienen y que el ritmo de pavimentación puede sostenerse de manera ininterrumpida, aprovechando al máximo las ventanas de buen clima.
Este avance impacta directamente en la calidad de vida de los barilochenses, ya que el hormigón producido se destina prioritariamente a la reparación de avenidas principales y a la pavimentación de arterias clave en los barrios más alejados. Una calle pavimentada no solo mejora la circulación vehicular y el transporte público, sino que también revaloriza las propiedades y elimina los problemas históricos de barro y polvo en suspensión.
Finalmente, la instalación de este silo reafirma la decisión política de fortalecer el parque de maquinaria propia, dotando al Estado municipal de herramientas competitivas. Con esta mejora tecnológica, Bariloche se posiciona como una ciudad capaz de autogestionar su desarrollo urbano, optimizando los recursos públicos para que el hormigón llegue, más rápido que nunca, a cada rincón de la comunidad.









