FIN DE LOS CELULARES EN LAS CÁRCELES Y FIN DE ROBOS Y EXTORSIÓN A LOS VECINOS

El Gobierno autoriza el «bloqueo total» en prisiones de todo el país. Instalarán tecnología para detectar y bloquear los dispositivos en establecimientos penitenciarios federales. Cómo será el procedimiento. La medida ya es oficial y busca impedir que los presos sigan coordinando maniobras ilícitas desde el interior de los establecimientos penitenciarios.
La decisión se formalizó este lunes a través de una resolución firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, mediante la cual se habilita al Servicio Penitenciario Federal a implementar dispositivos de detección y bloqueo de IMEI/IMSI, con el objetivo de impedir el uso indebido de celulares en el interior de las cárceles.
De esta forma, la medida busca reducir la capacidad de acción de organizaciones criminales que siguen operando desde los lugares de detención, al tiempo que se pretende fortalece las capacidades de control intramuros.
El mecanismo se basa en la identificación de los teléfonos a través de dos códigos clave: el IMEI (International Mobile Equipment Identity), que es el número único de cada equipo, y el IMSI I (International Mobile Subscriber Identity), vinculado a la tarjeta SIM.
Cuando un celular se activa dentro de una zona prohibida, equipos lo detectan automáticamente y generan un reporte con esos datos. A partir de ahí, la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios solicita el bloqueo inmediato a las empresas prestadoras de servicios de telecomunicaciones. Las compañías deben validar la información y proceder a inutilizar el dispositivo en un plazo máximo de 48 horas, impidiendo que vuelva a conectarse a cualquier red.
El sistema no solo apunta a los internos: también incluye controles sobre el ingreso de celulares por parte de personal autorizado. Para eso, se dispondrán sectores específicos fuera de las áreas restringidas donde agentes penitenciarios, funcionarios judiciales o abogados deberán dejar sus dispositivos antes de ingresar.
Además, habrá un monitoreo constante desde centros de control, con registros actualizados de todos los equipos bloqueados y auditorías periódicas para verificar el cumplimiento del procedimiento.








