JUICIO A MADURO EN NUEVA YORK: «FUI SECUESTRADO, SOY UN PRISIONERO DE GUERRA»

A las 11.30 horas de este lunes, Nicolás Maduro compareció ante el juez federal de distrito de Nueva York, Alvin K. Hellerstein, para responder los cargos por narcotráfico que enfrenta. Lejos quedó el soberbio que gritaba en los micrófonos, «No les tenemos miedo, aquí estamos y no sean cobardes, vengan a buscarnos…» Y fueron, lo buscaron y está en el banquillo de los acusados en los EE.UU.
En un alegato de tono político, el expresidente afirmó: «Fui secuestrado, soy un prisionero de guerra». La frase no es casual y parece anticipar una línea de su defensa que sostiene que: Maduro no es un delincuente capturado por la policía y llevado a los tribunales, sino un adversario político del gobierno de Donald Trump, que ha sido secuestrado en un operativo militar.
La distinción no es menor, si es un prisionero de guerra no está sometido a las leyes de EStados Unidos sino a la Convención de Ginebra, no es necesario que esté detenido en una prisión y terminado el conflicto debe ser liberado. Pero especialistas en derecho consultados por el New York Times, consideraron que es poco probable que esa defensa sea exitosa.
«Soy inocente, no soy culpable. Soy un hombre decente. Soy presidente», agregó Maduro, a quien se lo vio entero y hasta saludó a gente presente en la sala de audiencias. «Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas», agregó.
Por su parte, su esposa Cilia Flores, que fue trasladada junto al expresidente, también rechazó los cargos en su contra. «Soy inocente, completamente inocente. Soy la primera dama de la República de Venezuela», afirmó.
La defensa del matrimonio Maduro quedó a cargo de Barry Pollack, ex abogado de Julian Assange. El abogado anticipó que Maduro y su esposa no solicitarán fianza para recuperar la libertad. Una decisión llamativa porque el centro de detención de Brooklyn es considerado uno de los más duros de Estados Unidos y tiene una sobrepoblación carcelaria de 1.300 reclusos.
El juez Hellerstein, de 91 años, escuchó impasible las proclamas de Maduro en español. Este magistrado esta acostumbrado a casos de altísimo perfil geopolítico. Por su corte pasaron los casos de los atentados del 11 de septiembre y el genocidio en Sudán.
Maduro y su esposa permanecen detenidos en la prisión federal metropolitana de Brooklyn y se estima que la siguiente audiencia será el próximo 17 de marzo.
Maduro y Flores llegaron a Manhattan, vía aérea, custodiados por agentes de la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA), desde Brooklyn.
En paralelo a la audiencia, docenas de personas se congregaron cerca del juzgado de Nueva York, donde se escucharon consignas encontradas.
«¡Somos Venezuela! ¿Qué queremos? ¡Libertad!»; «¡Trump para rey!»; «¡Libertad para nuestros presos políticos en Venezuela!», fueron algunas de las consignas que cantaron en la entrada de los tribunales.









