LA INFLACIÓN DE CABA MARCÓ 3,1 POR CIENTO Y CONFIRMA LA MANIPULACIÓN DEL INDEC

El IPC porteño marcó 3,1 por ciento en enero y confirma el salto inflacionario que Javier Milei y Toto Caputo quisieron ocultar con la decisión de no difundir el nuevo índice del Indec, que como reveló LPO en exclusiva y ahora se ratifica daba por encima de tres. (pero no extrañaría que de menos porque les conviene)
El dato porteño es un golpe letal para el relato libertario que a través de Caputo, voceros oficiosos, groupies del mercado y consultoras amigas intentó instalar que la diferencia de los índices era insignificante y hasta tuvieron la osadía de sostener que el nuevo IPC daba una décima menos.
LPO reveló la semana pasada que la proyección del nuevo índice apuntaba a entre 3,2 y 3,4 por ciento, un dato que después circuló en otros medios nacionales y que fue desmentido por Caputo, que violando el secreto estadístico del Indec aseguró que enero terminó en torno a 2,5 por ciento.
Pero la realidad terminó desnudando la manipulación del Indec y el IPC porteño -que suele adelantar el número nacional y que tiene mejor ponderados los servicios públicos en la canasta- dio 3,1 por ciento en enero, una suba de casi medio punto respecto a diciembre cuando dio 2,7% (a nivel nacional fue de 2,8%).
El índice porteño está basado en los datos de la Encuesta Nacional de Hogares 2018, la misma sobre la que se realizó el nuevo índice de IPC que Caputo dice que no se va a usar porque quedó desactualizado. Por esa razón, el ministro decidió mantener la canasta basada en datos de 2004, que mide productos tan actuales como el fax y el VHS.
Además de la pérdida de credibilidad, la manipulación de los datos del Indec le está generando al gobierno una tensión fuerte con el FMI. Según reveló Clarín, técnicos del FMI le pidieron explicaciones al Ministerio de Economía sobre la decisión de no publicar el nuevo índice, algo que el propio organismo había anunciado. «No les dieron ni bola», dijo una fuente respecto a una sugerencia del Fondo para que se publiquen los dos índices durante un año, a modo de empalme.
El problema del gobierno es que un índice que esté por encima del 3 por ciento les detonaba el relato de la desinflación y dejaba muy lejana la promesa de Milei de que en agosto la inflación será cero. Además, ese número implicaría el octavo mes consecutivo de suba y ahora con la decisión de Caputo de ubicarlo en torno a 2,5% significaría una desaceleración respecto a diciembre.
Además, esta supuesta desinflación que venden Milei y Caputo se da a costa de una fuertísima recesión, que está golpeando seriamente a la industria y el comercio, con noticias diarias de pérdida de empleos y cierre de empresas. Demasiado costo para una inflación de más de tres puntos.
Entre los datos salientes del índice porteño destacan una suba de 4 por ciento de los alimentos en enero y de 3,5 por ciento de los servicios. Además, los estacionales se dispararon un 15,8 por ciento. (LPO y propia)









