DESCUBREN EN TURQUÍA UN POBLADO DE HACE DIEZ MIL AÑOS

PODRÍA REPLANTEAR EL ORIGEN DEL SEDENTARISMO. Lejos de los ya examinados valles de los ríos Tigris y Éufrates, un nuevo enclave surge en una de las regiones hasta ahora inexploradas. En la provincia de Mardin (Turquía), en el extremo norte de la Alta Mesopotamia, un equipo de investigadores ha realizado un descubrimiento fascinante: los restos de un asentamiento conocido como Şika Rika 5, datado entre finales del Epipaleolítico y el Neolítico precerámico, hace entre 12.000 y 10.000 años. Este periodo marca una fase crucial en la que las sociedades humanas comenzaron a experimentar profundas transformaciones sociales y económicas vinculadas al surgimiento de la vida sedentaria.
El proyecto está dirigido por el arqueólogo Ergül Kodak, de Mardin Artuklu Univesity, quien encabeza un equipo desde el año 2022 y realiza prospecciones arqueológicas sistemáticas en el área. El descubrimiento ha sido publicado en la revista Antiquity.
Las investigaciones han revelado que Sika Rika 5 forma parte de un conjunto mucho más amplio de ocupación humana. En las colinas situadas al noreste de la aldea de Aknici se han identificado al menos veinte asentamientos prehistóricos, algunos de ellos separados entre sí por distancias de entre 300 y 500 metros.
Estos asentamientos se sitúan sobre elevaciones artificiales o höyük, formadas por la superposición de capas de ocupación humana a lo largo de milenos. Los profesionales han documentado tres edificaciones circulares adyacentes, bautizadas como A1, A2 y A3, en las que se indica la existencia primitiva de techos o estructuras elevadas. Además, muchos de ellos se asientan sobre afloramientos de piedra caliza que proporcionaron material de construcción a las primeras comunidades.
La concentración de poblados sugiere que la zona pudo haber sido un centro importante de actividad humana durante el final de la última glaciación, cuando grupos de cazadores-recolectores comenzaron a establecer campamentos cada vez más permanentes.
Desde contactos comerciales hasta decoraciones
Las excavaciones preliminares han recuperado diversos materiales que ayudan a reconstruir la vida cotidiana de sus habitantes. El conjunto lítico recuperado está compuesto mayoritariamente por herramientas de sílex, aunque también aparecen piezas de obsidiana, cuyo origen debe ser lejano, lo que reafirma la existencia de contactos comerciales.
Lo más característico de Sika Rika 5 es la cantidad de piezas de muy pequeño tamaño. Entre ellas destacan los “lunados”, empleados como herramientas para formar cuchillos o puntas de proyectil, una tecnología eficaz y sofisticada para la época.
Junto a las pequeñas herramientas, también podemos encontrar piedras de moler y manos de mortero, relacionadas con el procesado de cereales silvestres, legumbres y otros vegetales. A su misma vez, también pueden observarse cuentas ornamentales y restos óseos humanos y animales —todos conservados en el Museo de Mardin—.
La presencia de estos restos sugiere que los habitantes del asentamiento practicaban una economía mixta basada en la caza, recolección y posiblemente formas tempranas de aprovechamiento de plantas.
Un nuevo paso en el descubrimiento arqueológico
El sureste de Anatolia se ha convertido en una de las regiones clave para estudiar el origen de las primeras sociedades sedentarias. En un radio relativamente cercano se encuentran algunos de los yacimientos del Neolítico temprano.
Entre ellos destaca Göbekli Tepe, considerado uno de los complejos rituales monumentales más antiguos conocidos, con más de 11.000 años de antigüedad. También se encuentra el enclave de Boncuklu Tarla, donde se han identificado estructuras comunitarias y evidencias tempranas de organización social compleja.
El descubrimiento de Sika Rika 5 añade un nuevo elemento a este paisaje arqueológico, permitiendo estudiar cómo se distribuían y relacionaban entre sí las primeras comunidades de la región.
Nuevas claves sobre el origen del sedentarismo
Tradicionalmente, los arqueólogos han considerado que el sedentarismo surgió como consecuencia directa de la agricultura. Sin embargo, los hallazgos recientes en Anatolia y Mesopotamia apuntan a un proceso más gradual.
Los asentamientos como Sika sugieren que algunas comunidades pudieron establecerse de forma relativamente estable antes de que la agricultura estuviera plenamente desarrollada. En este escenario, el sedentarismo habría surgido primero como una estrategia de aprovechamiento intensivo del entorno, y solo posteriormente habría conducido a la domesticación sistemática de plantas y animales. (National Geographic)








