LA PREEMINENCIA DEL FASCISMO ANTIDEMOCRÁTICO O DE LA DEMOCRACIA, ESTÁ EN JUEGO EN LATINOAMÉRICA

¿Qué define Brasil en las elecciones de este fin de semana? Este domingo 4 de octubre Brasil vivirá una jornada de elecciones generales, en donde el foco estará puesto en lo que pase a nivel presidencial, entre Luis Ignacio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Los datos oficiales indican que al menos 158 millones de brasileños están citados a sufragar, aunque se prevee que sea una jornada de mucha abstención.
Lula da Silva aumenta a 5 puntos su ventaja sobre Flávio Bolsonaro a horas de los comicios en Brasil. Por otro lado, el domingo también se elegirán 27 gobernadores estatales, se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.
Lo cierto es que el proceso ha estado marcado por una polarización extrema, duras críticas entre los principales y nulos espacios para confrontar ideas. De hecho, el último debate de la cadena O’Globo fue suspendido ante la ausencia de los dos principales aspirantes.
En las cifras, Lula llega con una ventaja de cinco puntos de cara a la primera vuelta, según detallaron los últimos sondeos. Para el balotaje en tanto, el panorama es menos claro, ya que sostienen un empate técnico. El cierre de las campañas ocurrió el jueves. Flávio Bolsonaro, que es hijo del expresidente Jair Bolsonaro condenado por golpista a 25 años de cárcel, habló abiertamente de “terminar con el viejo sistema” dentro de Brasil, sin atacar directamente al izquierdista.
Claro que supone y espera que de ganar su hijo quedaría en libertad por esos artilugios de la justicia, Lula apostó por dar valor a temas sociales que marcaron la agenda dentro de su último mandato, entre ellos facilitar el acceso a la vivienda y la consolidación del método de pago PIX.
Desde el exterior y por lo que publican los medios más importantes, el proceso brasileño ha sido visto con detenimiento. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump no escondió que ha seguido de cerca los comicios. De hecho, en las últimas horas, EEUU suspendió los servicios consulares en Brasil por temas de seguridad, mientras que Australia cerró su embajada en el vacino país.
Lula es uno de los pocos mandatarios progresistas que quedan en Sudamérica, mientras que Flávio Bolsonaro pertenece a la pujante derecha fascista en la región. Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Ecuador y Colombia tienen gobiernos que simpatizan con esa idea autoritaria de gobierno.
La política exterior no ha jugado un papel importante en la campaña, pese a que esta elección decidirá si Brasil se acerca o no a los Estados Unidos de Trump o sigue manteniendo su equidistancia con Europa e incluso China. Washington busca la hegemonía en Sudamérica a través de la iniciativa Escudo de las Américas, excusada en la lucha contra el crimen organizado.
Según la Deutsche Welle, tras su intervención militar en Venezuela, Trump ahora ejerce presión sobre Cuba y México buscando su asfixia y contrarrestar la influencia china en la región. Lula, en tanto, es un defensor del multilateralismo y desea que Brasil dialogue y comercie con todos. China ha sido durante mucho tiempo el socio comercial más importante del gigante sudamericano, como hoy lo es de Argentina.
Para Leonardo Paz, del think tank brasileño Fundação Getulio Vargas, una victoria de Bolsonaro no implicaría necesariamente mejores relaciones con Washington. A juicio del experto, “Lula mantiene una relación bastante normal con Trump, pese a cierta fricción inicial. Se llevan bien, solo que Lula no cedió a la presión del republicano y se mantiene independiente”, apunta al sitio.
Paz, eso sí, admite que si ganara Bolsonaro Jr., de 45 años, se mostraría más dispuesto a ceder ante Trump, y recuerda que Jair Bolsonaro ya hizo concesiones importantes durante su mandato, entre 2019 y 2023 por lo que el sometimiento puede esperarse.-
Por ejemplo, Brasil renunció a su estatus de “país en desarrollo” en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio a cambio de una simple promesa de que Estados Unidos apoyaría la candidatura brasileña para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Trump también afirmó que consideraba otorgar a Brasil “privilegios” de la OTAN sobre la que no tiene ninguna influencia más allá de lo que él cree. Ninguna de esas promesas se concretó.
“Si bien las relaciones con Estados Unidos seguirían como están ahora con Lula, no está nada claro qué implicaría una presidencia de Flávio Bolsonaro”, dice a DW Rubens Ricupero, exdiplomático y exministro. “Lula tiene prestigio en política exterior, mientras que Bolsonaro es totalmente inexperto”.
Mientras tanto en Brasil la situación económica y social parece estar a satisfacción de sus habitantes en los aspectos más importantes de la vida cotidiana. De todos modos hasta que no se cuente el último voto, nadie sabrá cuán es el humor del/a nrasileño/a.-








