EL ÚNICO PRIMATE VENENOSO DEL MUNDO PARECE UN PELUCHE

Si buscas loris perezoso en internet, te salen vídeos con millones de visitas. Ves a un primate del tamaño de un gato, con ojos enormes y movimientos lentos. Abraza un peluche, sostiene un paraguas de cóctel o se estremece cuando le hacen cosquillas.
La gente que comparte esos vídeos piensa que está viendo algo adorable. Lo que no sabe es que ese animal está aterrorizado. Y que si se sintiera de verdad amenazado, podría inyectar un veneno capaz de provocar un shock anafiláctico mortal.
El loris perezoso (género Nycticebus) es el único primate venenoso del planeta. Es nocturno, vive en las selvas del sudeste asiático y guarda su arma química en el pliegue del brazo. Su historia se remonta al menos 18 millones de años.
Es lento en un mundo de depredadores veloces, es venenoso pero parece un muñeco, y está en peligro de extinción precisamente porque a los humanos nos parece una mascota irresistible.
Un veneno que nace de un lametazo
El mecanismo de defensa del loris perezoso no se parece a nada en el mundo de los primates. En la parte interna de sus brazos, cerca de la axila, tiene una glándula braquial que segrega un aceite transparente y tóxico.
Cuando el loris se siente acorralado, lame su propio brazo, mezcla la secreción con la saliva y se la aplica en la cabeza y el cuello. Si el atacante persiste, se lanza y muerde. Sujeta la mordedura durante un buen rato para maximizar la transferencia del tóxico.
La hinchazón es dolorosa y en algunos casos se ha producido la muerte por paro cardiaco, con un único caso documentado de fallecimiento humano en la literatura científica.
Hay un detalle que desconcierta a los investigadores: este veneno no parece haber evolucionado principalmente para protegerse de tigres o serpientes. Los estudios más recientes indican que su mordedura tóxica, que en un principio se pensó que era un elemento disuasorio para los depredadores, se usa sobre todo en disputas dentro de la propia especie. Los lorises pelean entre ellos con veneno.
También lo usan para proteger a las crías. Las hembras, antes de esconder a sus bebés en una rama segura, se lamen las glándulas del brazo y luego acicalan a sus pequeños con su peine dental (unas estructuras especializadas en sus dientes inferiores). Así depositan el tóxico en el pelaje. Si un depredador se acerca al nido, se encuentra con una desagradable sorpresa.
El loris perezoso no es una sola especie. Es un rompecabezas zoológico que ha costado siglos resolver. Ahora los científicos reconocen al menos ocho especies dentro del género Nycticebus. A ellas se suma una novena, el loris perezoso pigmeo, que hace poco se trasladó a un nuevo género llamado Xanthonycticebus.
Estas son las ocho:
Loris perezoso de Bangka (N. bancanus). Vive en Borneo y las islas Bangka. Está en peligro crítico.
Loris perezoso de Bengala (N. bengalensis). Es el más grande y el que tiene más territorio: desde el noreste de India hasta Camboya. Está en peligro.
Loris perezoso de Borneo (N. borneanus). Solo vive en la isla de Borneo. Está vulnerable.
Loris perezoso de Java (N. javanicus). Solo en la isla indonesia de Java. En peligro crítico.
Loris perezoso del río Kayan (N. kayan). También en Borneo. Vulnerable.
Loris perezoso de Filipinas (N. menagensis). Presente en Borneo y el archipiélago de Sulu. Vulnerable.
Loris perezoso de Sumatra (N. hilleri). Solo en la isla de Sumatra. En peligro.
Loris perezoso de Sunda (N. coucang). Vive en Sumatra, la península malaya y Singapur. En peligro.
Todas comparten adaptaciones a una vida de lentitud extrema. Tienen brazos y piernas casi del mismo largo, y el torso es largo y flexible. Así pueden retorcerse y alcanzar ramas vecinas sin prisas. Sus manos y pies tienen una especie de pinza que les permite agarrarse a las ramas durante horas sin cansarse.
Eso es posible gracias a una red de capilares llamada rete mirabile que evita que se les duerman las extremidades. Pero esa lentitud tiene un precio.
Un fósil en Tailandia y un misterio evolutivo
La historia evolutiva del loris perezoso es, como ellos mismos, difícil de seguir a toda velocidad. El registro fósil es incompleto y los estudios del reloj molecular han dado resultados contradictorios. Lo que sí se sabe es que los primeros lorises aparecen en el registro fósil asiático en el Mioceno.
Hay hallazgos en Tailandia de hace aproximadamente 18 millones de años. Ese registro, basado en un solo diente, se clasificó tentativamente como «? Nycticebus linglom«. El signo de interrogación indica que la asignación no es segura.
Se cree que los lorisoides (el grupo que incluye a los lorises y sus parientes africanos) evolucionaron originalmente en África, donde vive la mayoría de las especies actuales. Más tarde, un grupo migró hacia Asia y evolucionó hasta convertirse en los lorises esbeltos de India y Sri Lanka y en los lentos lorises perezosos que conocemos.
Llegaron a las islas de la Sonda (Sumatra, Java, Borneo) cuando el nivel del mar bajó y se crearon puentes terrestres que conectaban el continente con esas islas. (LBV)








