LOS MEGALITOS ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL NO ESTABAN ALLÍ POR CASUALIDAD

Un reciente estudio publicado sobre el paisaje megalítico de la Serra do Laboreiro, en la frontera entre Portugal y España, ha aportado nuevas claves para comprender cómo las comunidades prehistóricas organizan su territorio a través de monumentos funerarios. Mediante el uso de tecnologías digitales avanzadas y análisis estadísticos, la investigación demuestra que la ubicación de los túmulos no fue aleatoria, sino el resultado de decisiones deliberadas condicionadas por el entorno natural y factores sociales.
El área analizada, que abarca el Planalto de Castro Laboreiro y la Baixa Limia, destaca por su elevada concentración de estructuras megalíticas, muchas de ellas datadas desde el V milenio antes de nuestra era. Sin embargo, la mayoría de estos monumentos no han sido excavados, lo que ha dificultado su estudio. Para superar la limitación del proyecto, los investigadores han aplicado un enfoque basado en la arqueología del paisaje, combinando Sistemas de Información Geográfica (SIG), tecnología LiDAR y estadística espacial.
A partir de una base inicial de 269 posibles yacimientos, el uso del LiDAR permitió confirmar 178 monumentos con precisión, eliminando errores y mejorando la fiabilidad inicial de los análisis. A partir de ahí, se modelaron variables ambientales como la altitud, la pendiente, la visibilidad, la distancia a crestas montañosas, la cercanía a fuentes de agua y la presencia de afloramientos rocosos.
Los resultados muestran con claridad que la altitud fue el factor más determinante en la ubicación de los monumentos. La mayoría de los túmulos se concentran entre los 800 y los 1.200 metros sobre el nivel del mar. Esta preferencia indica que las comunidades prehistóricas eligieron de forma sistemática emplazamientos elevados, especialmente en crestas prominentes y zonas relativamente llanas de altura.
La geomorfología también desempeñó un papel clave. Los monumentos tienden a situarse cerca de afloramientos rocosos, considerados puntos de referencia naturales en el paisaje. Este patrón sugiere que estos elementos no solo ofrecían ventajas prácticas, sino que también tenían un significado simbólico o social dentro del territorio.
Sin embargo, la visibilidad total del entorno no parece ser un factor determinante desde el punto de vista estadístico. Aunque podría esperarse que se ubicaran en lugares estratégicos para controlar una amplia visión del territorio, no se ha encontrado evidencias arqueológicas o estadísticas de esta hipótesis. En cambio, sí que se detecta una relación significativa con el horizonte, lo que sugiere que la posición respecto a las líneas del relieve (como crestas o perfiles montañosos) era más importante que la visibilidad panorámica.
Los paisajes megalíticos no se pueden entender como elementos aislados, sino como parte de un proceso continuo en el que nuevas construcciones se levantan cerca de otras más antiguas. Este proceso, descrito como satelitización, refleja cómo las comunidades posteriores reutilizaban y reforzaban lugares con significado ancestral. (NATIONAL GEOGRAPHIC)








